Hipódromo Político/Carlos Gerardo Cortés García *JOSÉ ELÍAS LEAL: DEL CIELO AL INFIERNO

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Fuentes de amplia credibilidad, me comentan que el ex alcalde de Reynosa, José Elías Leal, está deprimido, frustrado, sin nada que hacer y tirado todo el día en la cama de su casa de Mission, debido a que ya nadie le habla. Dicen que “pareciera que los amigos, cómplices, súbditos, lisonjeros y novias que tuvo José a lo largo de su gestión como alcalde, se esfumaron terminando su gestión, dando paso a una profunda soledad, frustración y depresión, que le acompañan permanentemente en esta etapa de su vida”. Tanto dinero y tanto negocio no le alcanzan a Elías Leal para superar la falta de poder y reconocimiento público.

Y no es de dudarlo. Por el contrario. Cuando se esfuma el poder, los oficiosos, aquellos que cuando les preguntan ¿qué hora es?, ni tardos ni perezosos corren al lado del personaje en cuestión a responderle con el fin de agradar a sus oídos: “las que usted ordene señor”, se esfuman para no volver. A José se le desaparecieron el 1 de octubre de 2016, de un plumazo, las lisonjas, las canonjías y los dineros, que como por arte de magia le aparecieron cuando llegó a la presidencia municipal.

Fue tal la locura de José a partir de la segunda mitad de su gestión, que el pobre hombre ya soñaba con ocupar la silla que en ese momento detentaba su jefe, Egidio Torre Cantú, Gobernador de Tamaulipas, y que aún y cuando su capacidad política no le daba para llegar a ese nivel de la política estatal, sus adoradores le decían que sí.

A tal grado se creyó Elías Leal que podría ser Gobernador de Tamaulipas, que dejó de gobernar la ciudad y de cumplirle a los reynosenses, para dedicarse por completo “a juntar” los dineros para pagar lo que sería “su campaña” rumbo a la gubernatura del estado, a comprar favores de “voceros oficiosos” con Egidio para que le dijeran que él, José, era el único que podría vencer a una oposición decidida que iba con todo para sacar al tricolor de Torre Cantú del Palacio de Gobierno de Victoria, ante los excesos y abusos gubernamentales de Egidio y sus muchachos y un manifiesto encabronamiento social.

También, Elías Leal se dedicó a reclutar lisonjeros y a soñar con llevar a su harem de novias y cómplices a gobernar en el Palacio de Gobierno de la capital de Tamaulipas. Durante los últimos meses de su gobierno, José, sin duda, se volvió loco. La depresión, la frustración y el resentimiento contra todos, es sin duda una mala noticia para el ex alcalde reynosense.

Y la otra noticia, peor que la de sus padecimientos físicos y psicosomáticos, es que ya se sabe de una investigación federal por un fraude multimillonario con los programas de Empleo Temporal de la Secretaría de Desarrollo Social Federal, que el municipio de Reynosa, corresponsable del programa, debía de bajar a los ciudadanos y que, en lugar de ello, hicieron mutis, como que la virgen les hablaba, y José se robó muchos millones de pesos, en sociedad, o complicidad, como usted quiera llamarla, con funcionarios federales en Tamaulipas. Dicen los enterados que los personajes, José Elías y otro involucrado de quien todavía no se sabe el nombre, se iban a mitades de los nada despreciables recursos millonarios federales.

Y nadie duda que en los próximos meses a Elías Leal lo pueda alcanzar el largo brazo de la justicia, para llevarlo al penal a sufrir su depresión por haberse llevado lo que pudo del patrimonio de Reynosa, dineros que no eran de su propiedad, sino de los ciudadanos que confiaron en él, en su “decencia y buen juicio”, y en la buena fama pública de su papá, Don José Elías Maciel.

Por cierto, si su señor padre, Don José Elías Maciel, estuviera consiente del daño que hizo Pepito a Reynosa, a su paso por la alcaldía, se sentiría muy avergonzado ante los ciudadanos que votaron por él. Y qué decir de su pequeña hija, María José: imagínese lo que siente cada que algún compañerito o compañerita en la escuela le dice que su papá, José Elías Leal, defraudó, engañó, robó y falló a los reynosenses a su paso por la presidencia municipal.

Lo que debió ser una fuente de orgullo para José Elías Leal, y un salvoconducto para pasar a la historia de Reynosa y Tamaulipas como un buen político y servidor público, se convirtió en la puerta para el infierno del rechazo, de la maledicencia y del señalamiento público y social para él y para su familia, quienes, por omisión o comisión, fueron cómplices del gran robo a Reynosa llevado a cabo por José, por no denunciar las trapacerías del ex alcalde.

Por lo pronto, los contadísimos adoradores de José, todavía le venden la idea de que ésta sólo es una mala racha y que en el 2018 será llamado nuevamente a la mesa del señor como candidato al Senado, o de perdido a una diputación federal por el PRI, y le aseguran que de este “mal sueño” va a despertar y muy pronto. Pero eso de ninguna manera sucederá y se lo puedo asegurar.

Lo cierto es que la investigación federal que les vengo comentando en contra de José y de sus cómplices en este gran hurto de los recursos federales de empleos temporales a lo largo de su paso por la Presidencia Municipal de Reynosa, y el desencanto y rechazo de los dirigentes priístas nacionales por el mal proceder del ex empleado de la embajada de México en Italia, porque en el CEN del PRI tienen toda la historia de sus trapacerías y transas, serán los dos últimos clavos de su ataúd político.

Y es que es claro que la dirigencia nacional del PRI está puntualmente enterada de los alcances y la mano larga y ambiciosas de José y bajo ninguna circunstancia lo van a convertir en candidato. A tal grado llega el rechazo de los priistas nacionales por José que ya ni el teléfono le quieren contestar. Los resultados de las auditorías e investigaciones que le practican a José serán tan contundentes que van a terminar por despertarlo y de convertir su “dulce sueño” de volver a ser candidato, en una pesadilla tras las rejas. Tiempo al tiempo.

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