MADRE ES LA QUE CRÍA

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– Una historia de gatos.

Isael Castillo

Son tres gatitos y no tienen nombre, su madre biológica los abandonó y se fue a la calle apenas nacieron, eran en su segunda camada; en ocasiones la gata acude a la casa, sus mininos la ven pero ella no les hace caso, no los quiere.
La primera camada de esta felina doméstica, también fueron tres gatos, dos de ellos crecieron y tomaron camino, nada se sabe de ellos; la única gata -sin nombre- de estos primeros hijuelos adoptó a sus hermanitos y es ahora su nueva madre.
No obstante que hay una familia que los cuida en su patio de la colonia Doctores, la historia de estas mascotas es peculiar, todo mundo pensó que los mininos se quedaron solos al ser abandonados.
“Nunca pensamos que la hermana mayor de estos gatitos fuera a tomar el rol de madre, ella se acuesta para que sus hermanitos beban leche, pero no le sacan mucha leche”, dijo la señora Nancy, quien cuida de estos animalitos.
Agrega la fuente de información, que aunque les da alimento, la gata sale a diario a buscar comida.
“No es su la mamá de los gatitos, pero nos llama la atención que asuma el papel de tal, la gatita es la hermana mayor, pero les da leche, les busca comida y los protege”, agrega.
Los tres micifuces nacieron en el techo de la casa donde viven, alli los dejo la madre biológica, a su suerte pero la sabia naturaleza, y porqué no, la mano de Dios, hizo que no quedaran en orfandad.
“Hemos visto cuando viene la madre biológica, los gatitos se le acercan pero ella los rechaza y luego luego se van con su hermana mayor, su madre adoptiva”, concluye la señora Nancy.
Si bien los michinos no tienen la beldad a flor de pelo, tienen una ternura que conmueve y conmovió a no quedar en orfandad, amén que las gatas, no todas, son maternales.