Wednesday, April 29, 2026
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EN CONCRETO/Blanca Leticia Guerra     *LA FRONTERA SIGUE RESISTIENDO, CONSTRUYENDO. 

Es bien sabido que en las últimas décadas el tema de seguridad ha sido la pata de palo de todos los gobiernos, pero una cosa es no lograr controlar el problema y otra muy distinta que se hagan los occisos con el tema y ademas informen que “la situación se encuentra plenamente normalizada”… pues no es así, al menos no en Reynosa.

Desafortunadamente la ola de violencia que se ha vivido en Tamaulipas desde hace casi dos décadas ha dejado muchísimos estragos, “daños colaterales” les llamaba Felipe Calderon, y aunque es verdad que la situación a veces pierde intensidad, estas últimas semanas se ha recrudecido el conflicto.

Es alarmante que esta especie de repudio que el gobernador ha mostrado hacia Reynosa desde que llegó al poder y que hemos podido, los que sí vivimos aquí, ser testigos, se extienda también a lo que tiene que ver con seguridad.

La noche de este lunes, cuando apenas en la mañana el gobernador decía que la situación presentada esa misma madrugada que incluía balaceras, bloqueos, llantas quemadas y más, ya se encontraba normalizada, la ciudadanía empezó a reportar en redes sus zonas porque ya estaban otra vez las balaceras y ponchallantas regados por diferentes colonias.

Lo único que está normalizado es la mirada con la que enfocan a Reynosa los altos mandos, como si con decirlo se volviera realidad…

¿Es Reynosa el municipio olvidado por el gobernador? Evidentemente la pregunta es retórica, porque mientras desde el gobierno estatal se insiste en proyectar la idea de un Tamaulipas seguro y con las situaciones de riesgo bajo control, en Reynosa la realidad sigue desmintiendo ese discurso.

Han existido peticiones del alcalde, exigencias ciudadanas, pronunciamientos de colectivos de búsqueda y, aun así, poco ha cambiado, como si la problemática no fuera la que realmente es, porque no estamos hablando de simples “daños colaterales”, como durante años quiso normalizarse desde ciertos gobiernos, estamos hablando de personas con nombre y apellido que desaparecen o matan frente a sus hijos, de familias enteras que se esconden en el baño de sus casas para no exponerse a las balaceras que ocurren ahí, en sus banquetas; hablamos de la tranquilidad de toda una ciudad que sigue esperando acciones concretas.

Y sin embargo la vida continúa, las personas, los de a pie, tenemos que salir a trabajar, a hacer el súper, a llevar a los niños a las escuelas… Reynosa continua…

Este fin de semana se llevaron a cabo dos eventos para el divertimento de la familia que contaron con gran audiencia; por una parte la presentación de la cantante argentina Luli Pampín, que reunió a más de 15 mil personas en el Polideportivo durante los festejos por el Día del Niño organizados por el alcalde Carlos Peña Ortiz a través Gobierno de Reynosa.

El dato realmente importante fue que miles de niñas y niños se reunieron para cantar juntos, sus padres estuvieron ahí, acompañándolos y, por unas horas, esta ciudad acostumbrada a vivir entre alertas y sobresaltos, se enfocó únicamente en la alegría de sus infancias.

Y es que hay que decirlo: este tipo de acciones no resuelven los problemas estructurales de seguridad, pero sí cumplen una función social que muchas veces se minimiza: una ciudad también necesita espacios de convivencia sana, momentos de encuentro familiar y referentes distintos para sus niños, especialmente cuando han crecido en contextos como el nuestro. Estas infancias, las que nacieron con esta problemática presente en sus vidas,  también merecen recuerdos luminosos.

El segundo evento fue la pelea de box entre Julio César Chávez Jr. contra Jhon Caicedo, que reunió a más de 10 mil personas en el parque Adolfo López Mateos en una noche que también convirtió al deporte en punto de encuentro para miles de familias reynosenses.

Pero quizá lo más valioso ocurrió antes de subir al ring, cuando Julio César Chávez, el ex campeón, visitó escuelas, convivió con jóvenes deportistas y habló sobre su experiencia de vida en el box y de cómo el deporte puede convertirse en una ruta distinta frente a la delincuencia o la drogadicción.

Y ahí está el punto de fondo: una infancia ocupada en el arte, la cultura o el deporte tiene más herramientas para construir proyectos de vida lejos de la violencia. Mientras el estado sigue fallando en garantizar seguridad plena, desde lo municipal se están generando espacios que apuestan por algo igual de importante: darle a niños y jóvenes razones para imaginar un futuro distinto.

Y en esa misma lógica vale la pena mirar lo ocurrido en Matamoros, donde el Gobierno Municipal encabezado por el alcalde Beto Granados, reunió a más de ocho mil personas en DIFZANIA, una jornada pensada para la convivencia familiar a través del juego, dinámicas recreativas y actividades deportivas para niñas y niños.

En tiempos donde la conversación pública suele centrarse únicamente en crisis y confrontación, estos espacios también cumplen una función social importante.

Y fue acertado el enfoque que Anita Granados, presidenta del Sistema DIF, dio al evento al recordar que los verdaderos héroes de los niños suelen estar dentro de casa, nosotros somos su ejemplo, padres, abuelas, hermanos y tías que sostienen, educan y acompañan.

Y es que en estos tiempos donde la virtualidad suele saturarnos de información y las infancias suelen volcarse en ellas, regresar el valor a la familia como primer espacio de contención emocional y formación social resulta un mensaje contundente. También ahí comienza la construcción de ciudadanos más sanos y comunidades más fuertes.

Mientras algunos siguen midiendo resultados únicamente en cifras, prensa y declaraciones fuera de la realidad, la frontera sigue avanzando, resistiendo desde lo cotidiano.

¿O usted qué piensa?

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