- Tamaulipas en lo particular y México en lo general, no debemos permitirnos lo que ocurrió con la pequeña Dafne, una NIÑA de sólo 13 años de edad, que perdió la vida en condiciones hasta ahora desconocidas, pero que las autoridades ya han acusado como feminicidio. Los culpables deben ir a prisión, a la cárcel, a pagar su delito, porque se pusieron con una niña inocente, cuyo pecado fue ir a una escuela “militar naval” a vivir la experiencia de un campamento de verano. Urgen respuestas. Y los ciudadanos deseamos ver a los culpables tras las rejas. Que se haga justicia y que se construyan los protocolos para que situaciones como ésta no vuelvan a ocurrir.
Más allá de lo que digan las redes, Dafne Zapata Quintos, una NIÑA de tan sólo 13 años de edad, perdió la vida de la manera más absurda. Y eso nos debe impactar a todos como sociedad, porque la mayoría de los tamaulipecos tenemos hijos y nietos, y hoy fue ella, pero nadie nos puede asegurar que nosotros seamos mañana.
Tras este vergonzante feminicidio, Dafne Zapata Quintos, sobre los hombros de su madre, Alejandra Quintos, cabalga por todo México buscando justicia. Así como Usted lo escucha querido lector, esta pequeña de sólo 13 años está cimbrando las instituciones de justicia, en un país que exige que se hagan las cosas de manera correcta.
Y si, la pequeña Dafne, aunque en algunas fotos parezca una señorita, es sólo una niña que, estaba por entrar a la mejor etapa de su vida, cuando unas manos criminales le arrebataron la existencia, lo que no debiera pasar en este país, y yo diría, en ningúna nación del mundo.
Urge que quienes han hecho daño por tantos años vayan a la cárcel a pagar sus excesos, de todo tipo, con niños, niñas y jóvenes, quienes creyeron que “su escuela”, era lo que realmente les ofrecían.
La mamá de Dafne, Alejandra, en su enojo ante el homicidio de su hija, convocó a alumnos, exalumnos, padres de familia y ciudadanía en general, a una manifestación pacífica que se realizó la mañana de este lunes 20 de julio, para exigir justicia por la muerte de la niña, al tiempo de emprender una campaña nacional en medios para exigir respuestas ante este ruin y criminal acto de barbarie.
¿Y cuando veremos tras las rejas a los directivos de la Academia Militarizada de Marina Doenitz, de Ciudad Madero? No lo se pero urge que paguen sus fechorías en la cárcel.
Alejandra, la mamá de la pequeña, pidió en la marcha, hacer “todo el ruido” para que el caso no quede impune. Y llamó en otra publicación de sus redes sociales a que se “hagan plantones hasta que caiga el responsable. Agradezco sus buenas acciones. Y es tiempo de que los asesinos paguen”.
El lunes 13 de julio, Dafne, de 13 años de edad y originaria de Ciudad Mante, ingresó al curso de verano en la Academia Militarizada de Marina Doenitz, la cual es una escuela particular. Después, una de las coordinadoras del lugar —identificada como Estrellita- llamó a la madre de la adolescente para informarle que la niña se había desvanecido y sufrido una caída. Según los testimonios, la habían atendido y le habían dado medicamentos. Posteriormente le enviaron un video a la señora, en el cual Dafne aparece acostada y le dice que está bien.
La noche del jueves 16 de julio, nuevamente Estrellita le avisa a Alejandra que Dafne volvió a desvanecerse, mientras se bañaba. Más tarde, le vuelven a llamar para avisarle que su hija había fallecido, todo esto bajo “extrañas” circunstancias.
Pero, en una de sus primeras publicaciones de este domingo, Alejandra Quintos compartió el certificado de defunción que otorga la Secretaría de Salud, y en el cual destaca “Tipo de Defunción: Homicidio”.
El Gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, sobre el homicidio de Dafne, aseguró que “se están haciendo los peritajes forenses y según lo que platicamos con el Fiscal General de Justicia de Tamaulipas -Eduardo Govea Orozco- en un plazo de 24 a 48 horas tendremos información suficiente para saber qué fue lo que sucedió”.
El mandatario tamaulipeco, además, se solidarizó con la madre de Dafne, y señaló que sabe el dolor que está sufriendo Alejandra, asegurándose que en el caso de su hija “se va a impartir justicia”.
La muerte de la adolescente Dafne Zapata Quintos, pues, cimbró la conciencia colectiva de Tamaulipas y de México. No se trata únicamente de una tragedia familiar que enluta a sus seres queridos; se trata de un hecho que obliga a cuestionar la responsabilidad de las instituciones, públicas y privadas, encargadas de proteger a niñas, niños y adolescentes. Cuando una menor sale de su hogar para asistir a un curso de verano y no regresó con vida, la sociedad entera tiene el derecho de exigir respuestas.
Las investigaciones entonces deberán determinar con precisión qué ocurrió dentro de la academia militarizada Doenitz de Ciudad Madero, quiénes tuvieron responsabilidad y si existieron omisiones, negligencias o conductas delictivas, trabajo que corresponde exclusivamente a la Fiscalía de Justicia de Tamaulipas y a los tribunales locales. Sin embargo, la opinión pública también tiene un papel fundamental: exigir que la investigación sea exhaustiva, transparente y ajena a cualquier intento de encubrimiento o presión política o económica.
Este caso trascendió ya el dolor de una familia. Y representa un desafío para las autoridades encargadas de garantizar la seguridad de los menores que participan en actividades recreativas, deportivas o de formación. La supervisión de este tipo de instituciones no puede limitarse a la expedición de permisos o al cumplimiento de requisitos administrativos. Debe existir una vigilancia permanente sobre las condiciones en las que operan, los protocolos de seguridad con que cuentan, si es que los tienen, la preparación de su personal y el respeto irrestricto a los derechos humanos de quienes están bajo su cuidado.
Asimismo, la confianza es el principal patrimonio de cualquier institución que trabaja con menores de edad, porque los padres entregan lo más valioso que tienen: sus hijos. Y esa confianza implica una obligación moral y legal de proteger su integridad en todo momento. Cuando esa obligación se rompe, el daño trasciende a una sola familia y alcanza a toda la comunidad, que comienza a preguntarse si realmente existen mecanismos suficientes para prevenir tragedias similares.
La muerte de Dafne también debe convertirse en un parteaguas para revisar la legislación, fortalecer los mecanismos de inspección y establecer estándares más estrictos para cualquier organización que tenga bajo su resguardo a niñas, niños y adolescentes. No basta con lamentar lo ocurrido; es indispensable construir mejores condiciones para que ninguna familia vuelva a enfrentar un dolor semejante. Y en ese sentido es que se pronunció el Congreso de Tamaulipas, al anunciar que habrán de revisar estas leyes para construir la Ley Dafne.
La justicia que hoy reclama la sociedad no debe entenderse como una condena anticipada, sino como el derecho irrenunciable a conocer la verdad. Si hubo responsabilidades, éstas deben sancionarse conforme a la ley; si hubo omisiones institucionales, deberán corregirse; y si existen vacíos legales, corresponde a los legisladores atenderlos con seriedad y urgencia.
Por lo pronto, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas informó que la investigación por la muerte de la adolescente Dafne Zapata Quintos continúa bajo el delito de feminicidio y señaló que el caso ya avanzó a una nueva etapa procesal. Este anuncio fue realizado por el fiscal general de Justicia de Tamaulipas, Jesús Eduardo Govea Orozco, quien explicó que las diligencias realizadas hasta el momento han permitido avanzar en el esclarecimiento de las circunstancias en las que ocurrió el fallecimiento de la adolescente. La sociedad toda está ávida de resultados sobre esta criminal muerte.
Y no es este el primer caso que ocurre con “esta escuela”. Y hasta ahora nadie había puesto atención al tema: ¿por qué? ¿cuál es la causa de ese silencio cómplice de algunas autoridades? Por cierto, el alcalde de Madero, Erasmo González Robledo hasta hoy no ha dicho ni pío sobre el asunto. Cuándo le cuestionaron, se salió por la tangente. ¿Silencio cómplice? En una de esas igual sí.
Dafne Zapata Quintos merece que su nombre no quede reducido a un expediente judicial o a una nota de coyuntura. Su historia debe convertirse en un recordatorio permanente de que la protección de la infancia no admite descuidos, improvisaciones ni privilegios. Una sociedad se mide, entre muchas cosas, por la manera en que cuida a sus niñas y a sus niños.
Y en este caso, la deuda con Dafne solo comenzará a saldarse cuando la verdad sea plenamente conocida y la justicia actúe con toda la fuerza de la ley. Y la sociedad tamaulipeca y la sociedad mexicana no deben callar y por el contrario, deben exigirse resultados y que los culpables paguen el costo de sus delitos.
- 1.Otro más. Este miércoles fue asesinado el periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar con disparos de armas de fuego. El crimen ocurrió en un puesto de comida en el interior del fraccionamiento La Esmeralda, ubicado en el municipio de San Pablo Etla, en Oaxaca.
Alejandro Leyva Aguilar fue director de Cortv y actualmente mantenía su actividad periodística a través de su columna “El Zumbido del Moscardón”, y su última publicación fue hace seis horas. Sus opiniones y trabajo estuvieron enfocados en cuestionamientos al gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz.
La Fiscalía de Oaxaca investiga con apoyo de la FGR el asesinato del periodista y promete no dejar el crimen impune tras condenar el asesinato del periodista. Y la pregunta obligada es ¿hasta cuándo?
Gracias por recibirnos. Sus comentarios son bien recibidos en nuestro correo electrónico hipodromo.politico@gmail.com. Y también estamos en Twitter @MXCarlosCortes.

