Saturday, August 8, 2026

AL VUELO-Límites

Por Pegaso
¿Es que no hay forma de poner límites a los creadores de contenido?
Ahora resulta que el supuesto asesinato del youtuber César Gastélum, alias “El Alucín de Culiacán” fue actuado y salió muy orondo en sus redes sociales explicando que todo había sido actuado, que se les pasó la mano y que no esperaban que su teatrito tuviera tal impacto en la sociedad mexicana.
Por otro lado tenemos el caso de “Las Ladies del Baúl”, dos diputadas que se burlaron de los viejitos al decir que ya se están pudriendo y que huelen a neftalina.
Pero hay muchos, muchísimos ejemplos de cómo un comportamiento polémico en las redes puede generar inconformidad, condena y rabia entre los usuarios.
Quienes meten la pata son inmediatamente “funados” (antes decíamos que eran “quemados”) y las consecuencias suelen ser desastrosas para ellos.
Tomemos el caso de Paty Chamoy y Piedrito Sola. Este último dijo que deberían echarle veneno a los perros callejeros, y hasta la fecha han quedado marcados como personas insensibles y faltos de empatía.
Burlarse, reírse cínicamente, mostrar desprecio o discriminación hacia grupos vulnerables, incluyendo viejitos, mujeres, transexuales, perritos y todo lo demás, es una invitación a la funa.
No falta alguien que haga un comentario mordaz que encienda la mecha y de ahí nadie lo para. Se hace tendencia, se viraliza y ya te cargó el payaso.
No escarmentamos y realmente no dimensionamos los alcances que puede tener una acción que a nosotros nos parece inocente o divertida.
Las redes sociales como Facebook, You Tube, Instagram, Tik Tok y demás inventos del demonio son un arma de doble filo: O te llevan a la gloria o te refunden en el infierno.
Es como hacer un contrato con el mismísimo Satanás. Le entregas tu alma a cambio de fama, poder y dinero, pero si te equivocas en algo, vas para abajo.
En los inicios de este fenómeno global, un jovencísimo Justin Bieber saltó a la fama. Tuvo años grandiosos, pero de pronto se empezó a meter mucho en las drogas y en este momento ya casi nadie se acuerda que existió.
Lo mismo ha pasado y seguirá pasando con muchos influencers y grandes figuras que se han hecho en las redes gracias a sus habilidades de comunicación y a su carisma.
Tal vez por ello, para seguir en la cima, han aprendido que la empatía es un camino para no perderse en los sinuosos laberintos de la fama.
Mr. Beast, uno de los youtubers más conocidos del mundo, es conocido por realizar acciones de filantropía, competencias y desafíos que incluyen jugosos premios en efectivo.
Otros no han sido tan generosos, pese a que la fortuna les ha sonreído y carcajiado, como Luisito Comunica, y por ello, de vez en cuando se lo funean.
Creer que porque tienes éxito en las redes sociales ya eres intocable, es el peor error que puedes cometer. Ha habido influencers que se avientan desde el Himalaya para demostrar lo chipocludo que son, sintiéndose inmortales, y terminan como chicle pisoteado.
Recordemos también al famoso “Pirata de Culiacán”, un chavo muy joven que le mentó la mamá al “Mencho”, creyendo que su fama funcionaba como un escudo contra las balas.
Hay tantos y tantos ejemplos, que para escribirlos aquí haría falta tantas páginas como tiene la Enciclopedia Británica.
Pero dejemos este tema para otra ocasión y quedémonos con el refrán estilo Pegaso: “En incontables ocasiones se dirige el cuenco de material terroso al líquido, hasta que se hace añicos”. (Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe).
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