El ISSSTE Tamaulipas es un paciente grave, muy grave, que requiere atención médica inmediata, porque de no hacerlo, podría morir en el intento. Las autoridades locales no han podido, o no han querido, o se han hecho tontos, buscando aplicar la máxima de que a río revuelto ganancia de pescadores, aunque esas “ganancias” sean en perjuicio de los trabajadores y de los derechohabientes, quienes ven, con pena ajena, que el programa estrella del instituto en Tamaulipas, es la entrega de picos, palas y carretillas, en lugar de medicamentos y equipos terapéuticos, programa que llenó de “orgullo” al subdelegado médico, Jorge Iván Cortina Beltrán, y al subdelegado administrativo, “el profe” Néstor Eduardo Barrera Durán, quienes así demuestran su manifiesta incapacidad, por lo que deben ser cesados de inmediato.
Hay nombramientos que generan expectativas y otros que generan, de inmediato, una pregunta obligada: ¿cuándo comenzarán a verse los resultados?
La Junta Directiva del ISSSTE recientemente aprobó el nombramiento del doctor Víctor Hugo Bautista Hernández como nuevo Director Médico del Instituto. Se trata de un perfil con formación de médico cirujano, especialista en Epidemiología Aplicada por la UNAM y experiencia en regulación sanitaria de medicamentos y vacunas, epidemiología para gestores de salud y urgencias médico-quirúrgicas.
Su trayectoria incluye responsabilidades en instituciones como el propio ISSSTE, Pemex, la Dirección General de Epidemiología y el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva. Es decir, el nuevo funcionario llega con vasta experiencia en el terreno de la salud pública y, de acuerdo con lo señalado por el Director General, Martí Batres Guadarrama, tiene la encomienda de impulsar los cambios necesarios para mejorar los servicios médicos que reciben los derechohabientes. Hasta ahí, todo bien.
Pero ahora viene lo verdaderamente importante. Porque si el nuevo Director Médico Nacional quiere conocer dónde están algunos de los problemas que requieren atención urgente, no necesita grandes informes ni presentaciones de Power Point: tiene que venir a Tamaulipas de inmediato, tiene que recorrer las instalaciones del ISSSTE, tiene que hablar con los médicos, tiene que escuchar a enfermeras, trabajadores administrativos y personal operativo. Pero, sobre todo, tiene que escuchar a los derechohabientes, quienes tienen mucho que decirle.
Porque son ellos quienes diariamente padecen las deficiencias del servicio, las carencias, los retrasos, los problemas administrativos y las condiciones que, según testimonios y señalamientos de trabajadores y usuarios, se han convertido en una fuente constante de inconformidad. Y recordemos que los servicios del ISSSTE los pagan los derechohabientes.
Y aquí es donde la nueva Dirección Médica Nacional tiene una oportunidad inmejorable para demostrar que la transformación del ISSSTE no se va a quedar sólo en el discurso. En Tamaulipas hay mucho por revisar y resolver, y no solamente en materia de infraestructura.
También es necesario revisar cómo se está administrando la institución, cómo se están tomando las decisiones, cómo se atienden las quejas y, especialmente, qué ambiente laboral se está generando dentro de las propias unidades médicas, porque cuando los trabajadores están inconformes y los derechohabientes también lo están, algo no está funcionando. Y en Tamaulipas las cosas no están funcionando.
Y si existen señalamientos sobre confrontaciones internas, grillas, presiones o disputas entre grupos, la Dirección Nacional no debería enterarse por rumores de pasillo ni por columnas periodísticas. Debe investigarlo directamente y tomar acciones que eviten que el ISSSTE Tamaulipas esté secuestrado por unos cuantos, como está ahora.
En ese contexto aparecen también los nombres de quienes actualmente tienen responsabilidades en la estructura estatal del Instituto, entre ellos el subdelegado médico, el Dr. Jorge Iván Cortina Beltrán, y el subdelegado administrativo, licenciado Néstor Eduardo Barrera Durán. Y aquí hay que ser muy claros: cualquier señalamiento específico contra servidores públicos debe ser revisado con documentos, testimonios y procedimientos institucionales. Pero precisamente por eso resulta indispensable que la nueva Dirección Médica Nacional revise, audite, supervise y escuche directamente lo que está ocurriendo en Tamaulipas. Porque estos sujetos actuan como si el instituto y sus recursos fueran de su propiedad
Porque si todo estuviera funcionando correctamente, una revisión seria debería demostrarlo. Pero si existen problemas, de todo tamaño, también deberán demostrarlo.
Lo que no puede suceder es que los problemas se escondan debajo de la alfombra, como en la casa de la abuela, mientras los derechohabientes siguen esperando atención y los trabajadores continúan laborando en medio de conflictos internos. La mezcla, lo podemos asegurar, precisa para un eventual desastre.
Y nadie debe perder de vista que el doctor Víctor Hugo Bautista Hernández llega con una responsabilidad enorme sobre sus espaldas. Y ello lo conoce y lo sabe muy bien el propio Dr. Bautista y lo sabe también Martí Batres Guadarrama y lo saben trabajadores y derechohabientes y hasta quienes no están metidos en los sótanos del ISSSTE Tamaulipas.
Y una de sus primeras decisiones debería ser muy sencilla: hacer una gira de supervisión por Tamaulipas, sin avisos excesivos, sin recorridos maquillados y escuchando a la gente directamente y viéndola de frente… A los ojos.
Y lo deseable es que el Dr. Bautista entre a las unidades, que vea las condiciones reales, que pregunte cuánto tiempo espera un paciente para que lo atienda, que revise cómo se están otorgando las citas, que pregunte por medicamentos, que escuche al personal, que revise las condiciones de trabajo, que pregunte por las quejas acumuladas, que revise las plantillas maquilladas de gente que no está físicamente en las unidades, pero que, sobre todo, compare lo que dicen los informes oficiales con lo que viven y sufren todos los días los derechohabientes ante la pésima gestión del Dr. Cortina y el Profe Nestor Eduardo Barrera Durán, a quienes la solución de problemas les importa un pepino. Cosa nomás de entrar a los baños de la Clínica Victoria para que de inmediato den a todos los usuarios de los servicios sanitarios mascarillas de oxígeno. Los baños son la muestra más simple de la corrupción, la ineficacia, la ineficiencia y el valemadrismo del subdelegado administrativo.
Porque una cosa es lo que aparece en un informe y otra muy distinta es lo que ocurre frente a la ventanilla, en una sala de espera, dentro de un consultorio o en los baños, vamos, en la vida real. Los trabajadores y los derechohabientes tienen derecho a exigir resultados, porque ya están hasta la coronilla. Y el ISSSTE Tamaulipas tiene la obligación de escucharlos. Y como no lo hace, el ISSSTE nacional tiene la obligación de hacerlo. Alguién, sea Martí Batres o Víctor Hugo Bautista o la presidenta Claudia Sheinbaum, alguien debe escuchar y resolver a la brevedad.
Por eso, doctor Bautista Hernández, Tamaulipas lo espera con emoción y con los brazos abiertos y no para una visita protocolaria, no para la fotografía, no para escuchar únicamente a los funcionarios. No, los derechohabientes del ISSSTE tamaulipeco del norte, del centro y del sur lo esperan para informarle la realidad de lo que se vive en el instituto, un día sí y al otro también.
Bueno, hasta donde llega la inteligencia de los funcionarios del ISSSTE de Tamaulipas quienes, en lugar de revisar si hay los medicamentos que se requieren para atender a los pacientes, sí hay médicos suficientes y los especialistas necesarios, si las instalaciones y la atención a los pacientes es de calidad y suficiente para y los servicios básicos están en buenas condiciones, se aventaron una gira por todo el estado para llevar carretillas, picos, palas y herramientas, como si ello fuera a resolver los problemas de la institución.
¿Cuánto se gastaron estos finísimos funcionarios, Jorge Iván Cortina Beltrán y el profe Néstor Eduardo Barrera Durán, en comprar estas herramientas? ¿A quién se le ocurrió? ¿Sabrá esto el Director General del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama? ¿En que basaron la adquisición de estos materiales, cuya iniciativa, además de risa causó lástima ajena? Ya basta de las ocurrencias de Jorge Iván Cortina Beltrán, y del “Profe” Néstor Eduardo Barrera Durán, porque están acabando con la viabilidad del ISSSTE en Tamaulipas.
Y habrá que investigar también si hay “comisiones” para los funcionarios por la compra y adquisición de estos bienes y servicios, las carretillas, las palas y picos, porque la autoridad debe terminar de una buena vez con la corrupción, dando un manotazo en la mesa y ajustando los procedimientos para que estos actos, primero, se castiguen, y después, no vuelvan a ocurrir.
Lo medular es que si verdaderamente se quiere transformar el ISSSTE, hay que comenzar por resolver aquello que no está funcionando. Y en Tamaulipas, por los testimonios y reclamos que se escuchan todos los días, entre trabajadores y derechohabientes, hay mucho que revisar, empezando por la cirugía institucional y el nuevo Director Médico Nacional del ISSSTE tiene el bisturí en la mano. Ahora sólo falta que venga a utilizarlo y extirpe los cánceres que lastiman a los trabajadores y derechohabientes.
- 1. ¿Cómo está eso de que el alcalde de Río Bravo, Miguel Ángel Almaraz Maldonado, no quiso recibir al Gobernador de Tamaulipas, durante su segundo informe de Gobierno? ¿Y la civilidad política? No cabe duda que el pasado sábado, Américo Villarreal Anaya avasalló a Almaraz Maldonado en su propia casa, lo que dejó un mal sabor de boca a los riobravenses que, lo que quieren, buscan y necesitan, son apoyos de los gobiernos estatal y federal. Y con esas actitudes, Almaraz los corrió de mala manera espantando los apoyos y los beneficios que podría haber ganado con diez centavos de inteligencia. No cabe duda que se gana más con una gota de miel que con un barril de hiel.
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