Thursday, October 29, 2026

AL VUELO-Nobleza

Por Pegaso
“Haití vive una de las peores etapas de su historia”, dicen los medios internacionales de comunicación.
El pequeño país, ubicado en la parte occidental de la isla La Española, comparte territorio con República Dominicana.
Haití fue colonizado por los franceses, República Dominicana por los españoles. El primero es un caos y el segundo, una democracia hasta hace unos días en paz y con cierta estabilidad social, política y económica.
Yo recuerdo que en mis años de Pegaso chaval leía una revista llamada “Lágrimas, Risas y Amor”, donde se presentaban diversas series noveladas.
Entre otras, sobresalía una del escritor Guillermo De la Parra, llamada “Nobleza Negra”, centrada en el período de la Independencia de Haití, donde los protagonistas eran los caudillos Henri Christophe, Toussaint L’Ouverture y Jean-Jackes Dessalines.
Sucede que en aquel lejano año de 1791 los franceses mantenían un control sobre toda la producción de la isla y el enorme negocio de los esclavos.
Varios de ellos, encabezados por los tres personajes anteriores, decidieron revelarse y entraron en una lucha revolucionaria que terminó por expulsar a los europeos.
Henri Christophe se proclamó como rey. Impulsó la construcción de escuelas y diversos parques, pero el poder terminó por hacerle daño y finalmente se suicidó con una bala de oro, en 1820.
A partir de entonces, el país fue gobernado principalmente por personas de raza negra, descendientes de esclavos, sin embargo, es una de las naciones más pobres del mundo.
Tras la revolución, tuvo que pagar una multimillonaria indemnización a Francia y esto asfixió su economía por décadas, luego vinieron gobiernos corruptos y finalmente, la situación que se vive en la actualidad: Invadido y controlado por peligrosas pandillas armadas hasta los dientes.
Debido a su ascendencia africana, se practican diversas religiones ancestrales como el vudú. La pobreza extrema y carencia de alimentos ha obligado a la práctica del canibalismo. Se dice que los jefes de las pandillas se comen a sus enemigos para acabar con su alma.
Aquí, a Reynosa, llegaron miles de haitianos entre el 2020 y el 2022. Llenaron la Plaza de la República y nomás negreaba el centro.
Eran personas que tuvieron los suficientes recursos para salir huyendo de la corrupción y la violencia de su país. La mayoría eran de clase media. Tuvieron que vender sus posesiones para pagar el traslado hacia Brasil y de ahí, a México, con intención de pasar a los Estados Unidos.
Recuerdo hace poco, cuando me fui a hacer un corte de pelo a una barbería del centro, estaba un joven de no más de 25 años, tatuado, con rastas y unos ojos penetrantes.
No sé como inició la charla, el hecho fue que me empezó a decir que era de Haití y que se había ido a Venezuela, que era practicante de vudú y que necesitaba comprar algo de cerebro de un muerto reciente para hacer algún ritual de su religión.
Le confesé que no sabía dónde podía adquirir tan peculiar mercancía. No me pude aguantar la curiosidad y le pregunté para qué la quería. Me dijo que se trataba de un trabajo de magia negra ligado al vudú.
No sé. Quiero pensar que la ignorancia de sus habitantes es el mayor mal que puede tener un país, y en materia de educación, Haití está en uno de los últimos lugares a nivel mundial.
Tras esta reflexión, nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: “Obscuro, similar a mi hado”. (Negro como mi suerte).
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