Analistas señalan que el dato resultó sorpresivo, reflejo de que las presiones siguen activas y son más generalizadas.
De acuerdo con los registros del INEGI, el índice subyacente reportó un aumento de 4.43 por ciento anual, su punto más alto desde marzo del 2024, cuando se situó en 4.64 por ciento. En su interior, las mercancías repuntaron a 4.37 por ciento, mientras que el incremento en los servicios fue de 4.49 por ciento.
En tanto, la inflación no subyacente fue de 1.73 por ciento, frente al 1.18 por ciento de un mes antes, y de manera desagregada, el precio de los agropecuarios subió 0.9 por ciento, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 2.4 por ciento en su comparación anual.
Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex, puntualizó que el dato de inflación de noviembre confirma una reaceleración de los precios al consumidor, conforme lo anticipaban, y si bien, la cifra sigue por debajo del 4 por ciento, el repunte es relevante por su composición, que muestra que las presiones inflacionarias siguen activas y más generalizadas de lo que se observaba meses atrás.
Mantendrá alza
Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina de Goldman Sachs, destacó que las cifras continúan mostrando presiones sobre el componente subyacente y una inflación de servicios notablemente rígida. Añadió que, a pesar del pronóstico de crecimiento por debajo de la tendencia y una mayor ampliación de la brecha de producción negativa, se espera que la inflación en 2026 esté bajo presión.

