PRI y PAN adelantaron que no asistirán a los diálogos ni presentarán propuestas sobre la reforma electoral impulsada por Claudia Sheinbaum, al considerar que el proceso nace “viciado”.
“No vamos a entrar en ese diálogo porque sería aceptar que se discuta una reforma que no sale de la oposición y cuando es más bien un viaje a un régimen nuevo”, adelantó el coordinador de los diputados priistas, Rubén Moreira.
Acusó que “se está planteando como una operación para tratar de quedarse con los aparatos electorales, para desmantelar al Poder Legislativo para hacerle cómodo a Morena su transitar”.
El INE defiende la ‘meticulosa labor’ de los institutos locales
“En 2030, cuando no ganen, van a decir, no, mira aquí en este PowerPoint dice que ganamos”, advirtió.
Por su parte, el vicecoordinador del PAN, Federico Döring, aclaró a El Financiero que “no vamos a convalidar nada de lo que nos envíen la presidenta Claudia Sheinbaum y Pablo Gómez”.
Expuso que una reforma electoral “no se construye desde el gobierno, se construye desde el Congreso, se construye con la garantía de consenso y nosotros no tenemos la garantía del gobierno de que lo que se proponga se tomará en cuenta ni la garantía de que lo que se proponga será sólo lo que tenga consenso”.

