El mandatario anunció aranceles del 10% a ocho países europeos por su oposición al control estadounidense de Groenlandia, medida que podría elevarse al 25% en junio.
Trump publicó en redes sociales que Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia enfrentarán el arancel, que podría aumentar al 25% el 1 de junio si no se logra “la compra total y completa de Groenlandia” por parte de Estados Unidos.
Trump argumentó que los aranceles son una represalia por los recientes viajes a Groenlandia de representantes europeos y por la oposición general a sus esfuerzos de adquirir la isla. El presidente afirmó que Groenlandia es esencial para el sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos denominado “Cúpula Dorada”, y ha señalado que países como Rusia y China podrían intentar apoderarse de la isla estratégica en el Ártico.
Aunque no está claro cómo el gobierno estadunidense aplicará estos aranceles bajo la ley vigente, expertos mencionan que podría invocar poderes de emergencia económica, herramientas que han sido objeto de litigios ante la Corte Suprema. La política arancelaria de Trump ya ha incluido medidas contra otros socios comerciales en su segunda presidencia, en el marco de una estrategia proteccionista más amplia.
La escalada de tensiones también produjo respuestas políticas en Europa y Groenlandia. En la capital groenlandesa, Nuuk, cientos de residentes desafiaron el frío y marcharon en apoyo a su autogobierno. Los manifestantes ondearon banderas rojiblancas y mostraron carteles con mensajes como “Groenlandia no está en venta” y “Forjamos nuestro futuro”, rechazando la presión de Washington.
En paralelo, una delegación bipartidista del Congreso de Estados Unidos se reunió en Copenhague con legisladores daneses para intentar asegurar apoyo y reducir la tensión provocada por los aranceles y el interés estadounidense sobre Groenlandia. El senador Chris Coons manifestó preocupación por la retórica actual, expresando su deseo de mantener la confianza en las relaciones bilaterales con Dinamarca y la OTAN.
Por su parte, líderes europeos han subrayado que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre asuntos relacionados con el territorio, y el gobierno danés ha reforzado su presencia militar en Groenlandia en cooperación con aliados de la OTAN para abordar las preocupaciones de seguridad en la región ártica.
El anuncio de Trump ha generado inquietud dentro de la OTAN y entre aliados tradicionales de Estados Unidos, que ven en estas medidas una potencial fractura en los lazos de seguridad y cooperación que han caracterizado las relaciones transatlánticas durante décadas.

