Thursday, March 12, 2026

Al Vuelo-Milmillonarios

Por Pegaso
¡Pobres millonarios! ¡Qué lástima me dan! Como dijo Norroña, cuando Elon Musk criticó a la Presidenta Claudia Shikitibum: “Usted es tan pobre que solo dinero tiene”.
Yo concuerdo con nuestro mexicanísimo “Changoleón”: El dinero no da la felicidad, pero sí debo de decir que ayuda mucho a conseguirla.
Decía alguien que uno es menos pobre si necesita menos cosas para ser feliz. Vemos personas que están obsesionadas con acumular cosas y más cosas. Los coleccionistas, por ejemplo, pueden incluso vender a su mamacita con tal de conseguir la moneda más rara o el timbre postal más escaso. Si coleccionan para después vender, no hay problema, porque es un negocio como cualquier otro, pero si lo hacen solo para tener las cosas sin que les aporte algún beneficio, no le veo caso tenerlas ahí, acumuladas.
Entonces, puedes tener montones de dinero, como Rico Mac Pato y echarte chapuzones en él, pero si no les das un uso adecuado, serás un pobre rico, tal como lo dijo Norroña.
Pues bien, toda esta perorata viene muy a propósito porque acabo de ver una información de la revista Forbes donde dice que Elon Musk (Elías Musgo, en español) duplicó su fortuna en un solo año.
Así, como pateando un bote, pasó de 342 mil millones de dólares en el 2025 a 839 mil millones en el 2026, y eso se debe principalmente a la adquisición de la red social X, antes Twitter, pero también a las ventas de automóviles Tesla, telefonía celular, a los satélites Starlink y la compañía de inteligencia artificial xAI.
Nosotros también tenemos un ricachón que está en el club de los milmillonarios del mundo: Carlos Slim Elú.
Por cierto, días atrás se dio a conocer un video donde jura por su mamacita chula que si alguien quiere invertir en una de sus empresas, garantiza ganancias de hasta 120 mil pesos mensuales, lo que suena a un montaje creado con inteligencia artificial.
Mire usted. Este año hay 3,428 milmillonarios en el mundo, 400 más que en el 2025, frente a más de 8 mil millones de personas que viven en el planeta, de los cuales, unos 4 mil millones son de clase media y baja y más de 3 mil millones viven en la pobreza más extrema.
Los infelices acumuladores de dinero han explotado a generaciones de individuos a lo largo de los años y los siglos y no utilizan su dinero ni siquiera para paliar las más urgentes necesidades que hay entre la población del África Subsahariana, Haití, El Salvador, o La India.
Creo que si el dinero estuviera mejor repartido en el mundo, todos tendríamos de perdido una vivienda digna, un carrito de modelo reciente, un negocito pequeño y un guardadito en el banco.
A los ricos les vale madre todo el sufrimiento que hay en el mundo y más, si son judíos (casi el 80% de los mil millonarios lo son).
Platicando con una persona ayer, me hacía el comentario de un video que se hizo viral, que muestra a un simio pequeño, huérfano, fuertemente abrazado a un muñeco de felpa. Decía que las personas que le platicaron de ese video lo hacían con lágrimas en los ojos.
La reflexión aquí es: Si somos capaces de soltar el llanto por un chango, ¿por qué no podemos hacerlo al conocer la espantosa miseria en que viven miles de millones de seres humanos alrededor del mundo?
Nadie lo hace, porque es algo que ya se ha normalizado y ya no nos provoca emoción alguna cuando vemos fotos como la de la famélica niña africana perseguida por un buitre. Pero cuando vemos el video viral del monito huérfano, vibran nuestras fibras más sensibles y nos ponemos a llorar como magdalenas.
Termino mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “Secreciones lacrimales de reptil crocodiliano”. (Lágrimas de cocodrilo).
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