Por Pegaso
Parece que la Maldad se pasea por todos los rincones de Reynosa.
Apenas acabábamos de digerir la desaparición de dos personas más y de tres fallecidos en accidentes, cuando nos enteramos que un cocinero mató a su pareja sentimental por celos.
Pero no contento con eso, separó la cabeza y la puso en un mostrador, como un dantesco trofeo, mientras hacía frente a la policía con el mismo cuchillo y con un objeto contundente.
Para acabarla de amolar, una jovencita de 17 años perdió la vida esta misma tarde, víctima de una bala perdida durante una persecución en la colonia Los Muros.
Y la gente se pregunta en las redes sociales, como Doña Paz a Don Laureano, en la popular serie de los setenta “Los Polivoces”: “¿Qué nos está pasando?”
Nadie se explica por qué ocurren este tipo de cosas. Es incomprensible para el grueso de la población este tipo de hechos que nos consternan y preocupan.
Mi amiga Yenny Gandiaga se cuestionaba: “En una semana cuatro desaparecidos y más de dos asesinatos en Reynosa. ¿Qué le pasa a esta sociedad? ¡Qué salvajismo!”
Y yo le respondí la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad: Que a la gente le gusta escuchar narcocorridos, ver narconovelas y adora todo lo que sea la subcultura del narco. Así, ¿pos cuándo vamos a mejorar como sociedad?
En el edificio donde vivo, no hay noche que no llegue uno de mis vecinos con la música a todo lo que da, pero no toca obras clásicas, como la Sinfonía número 6 en Fa Mayor, de Beethoven, o Andante en C Major, de Strauss, o la Ballade número 1 en G Menor, de Chopin. No. Nada de eso. Llega tocando las espantosas canciones de Peso Pluma, Kpaz de la Sierra y Natanael Cano.
Y enseguida, en un edificio en construcción, también los engañiles gustan de ese tipo de interpretaciones.
¡Los griegos ya lo sabían! Si escuchas música violenta y ruidosa, serás un tipo violento; si escuchas música suave, serás una persona moderada y respetuosa.
Está científicamente comprobado que el sonido, pero especialmente la música, provoca cambios en el estado de ánimo.
En los Diálogos de Platón se analizan los fundamentos de esa idea que tenían los griegos: Que el alma es una armonía, igual que la música, por consiguiente, uno tiende a comportarse de acuerdo al tipo de música que acostumbra escuchar.
Para mejorar como sociedad habría que seguir el ejemplo de Platón y su maestro Sócrates, plasmado en La República.
Debemos erradicar todo lo que provoque estados de ánimo violentos.
Siendo el individuo un reflejo de la sociedad, cabe pensar que si a todos les gustan los narcocorridos, no faltará alguien que le corte la cabeza a su novia solo porque las puede.
Entonces, si queremos mejorar como sociedad, los narcocorridos tienen que estar fuera, al igual que las narconovelas y todo aquello que haga apología del delito.
Les estoy dando la solución. Allá ustedes si la toman o si siguen bailando y chupando al son de Los Tukanes de Tijuana, El Komander, Banda MS o Los Alegres del Barranco.
Concluyo mi columna de hoy con el refrán estilo Pegaso: “Se te introduce por un orificio auricular y te emerge por el contrario”. (Te entra por un oído y te sale por el otro).

