Wednesday, May 6, 2026

AL VUELO-Cucarachas

Por Pegaso
Yo tengo una casita modesta.
Hacia el norte, tengo un vecino rico y muy quisquilloso. Hacia el sur, varios vecinos más en condiciones muy parecidas a las mías.
Mi casa está infestada de cucarachas. Me provocan repulsión y me causan enfermedades, pero no quiero deshacerme de ellas. Soy feliz con mis cucarachas.
Las tengo en todos los rincones: En la cocina, en mi recámara, en el baño, en la despensa, entre las cobijas, en la sala, en el techo y hasta debajo de la cama.
Son tantas, que ya empiezan a salirse de mi terreno y pasarse al del vecino rico.
Pronto, ese vecino empieza a padecer las mismas molestias y similares enfermedades, provocadas por los molestos bichos.
Hace tiempo que mi vecino me recomendó usar un insecticida para acabar con ellos, pero yo no quiero hacerlo. Creo que como yo, como mi familia y como el resto de los seres vivos, las cucarachas también tienen el derecho a la vida. Por eso, aunque se han convertido en una plaga, no tengo la más mínima intención de exterminarlas.
Mi vecino insiste: Oye, yo pongo el insecticida y te mando a unos muchachos para que fumiguen.
Pero yo me resisto: Es mi problema. La ropa sucia se lava en casa.
Sin embargo, son tantas las cucarachas que llegan hasta la rica mansión de mi vecino, que este se ve obligado a implementar una medida drástica: Aplica el veneno en la cerca que nos divide, rocía bien las grietas y rescoldos, pero ni aún así se acaban los molestos insectos. Por el contrario, parece que se multiplican.
Cuando preparo los alimentos, se asoman desvergonzadamente y se pasean por los platos, cucharas y servilletas.
Ayer fui al médico a llevar a mis hijos. El diagnóstico: Una enfermedad viral causada por las cucarachas.
Mi vecino insiste: Déjame entrar a tu casa. Te prometo que acabo con tu problema.
Pero yo creo que lo que pretende es invadir la santidad de mi hogar, mi soberanía.
Finalmente, cedo un poco. Aceptaré que fumigue mi casa siempre y cuando yo le diga dónde debe hacerlo y a cuáles cucarachas debe fumigar.
Él insiste en que hay que terminar el problema de raíz, de lo contrario, persistirá el problema y seguirá afectándole a él en su propiedad y en su familia.
Debo mencionar que mis cucarachas son hábiles para invadir todo aquel lugar donde pueda haber deliciosos restos de comida.
Se arrastran por acá y acullá, corren y vuelan libremente. A mí no me importa. Es más, ya ni me molestan. Me he acostumbrado a ellas..
Incluso las enfermedades de mi familia me son soportables, con tal de que el delicado vecino no meta sus anaranjadas narices en lo que no le importa.
Que fumigue en su territorio todo lo que quiera. No tiene pruebas de que mis cucarachas le estén causando daño alguno.
Hasta ahora, hemos sido buenos vecinos, pero si insiste en su terca idea de acabar con mis cucarachas en mi propia casa, mi familia y yo defenderemos nuestra soberanía a como dé lugar.
#pegasiuxdepetatiux
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