Friday, April 4, 2025

Al Vuelo-Abuela 

Por Pegaso
Que me perdonen los miles o millones de personas que simpatizan con la abuela Carlota, pero la expresión de su cara no me inspira nada de confianza, ni empatía, ni ternura.
Decía El Filósofo de Güemez: “Si tiene cara de buena gente, es buena gente; si tiene cara de mala gente, ¡es mala gente! Pero si tiene cara de ratero, ¡ni le prestes!”
Muchas veces la mirada lo dice todo. Si alguien ha pasado la mayor parte de su vida entre delincuentes, lo más probable es que lo refleje en el rostro, en sus modales y en su actitud.
No digo que los rateros que intentaban quitarle su casa no se lo merecían. ¡Claro que sí! Eso y más, pero detrás de las enaguas rosas de doña Carlota hay mar de fondo.
Para empezar, la cosa se hizo viral. El video donde se ve llegar armada a la dulce y tierna abuelita, bien encabronada, por supuesto, le dio la vuelta a México y al mundo. Se ve cómo le dispara a dos de los presuntos robacasas y ambos caen, abatidos por las balas.
Entendiendo que la acción de la viejecita provocó una ola de simpatía a lo largo y ancho del país, pero a mí, desde el primer momento que vi la expresión de su cara me hizo ruido.
Poco después de mediodía entré a Internet para indagar un poco más y resulta que la doña está bien metida con un cártel de allá, de Chalco, donde incluso algunos integrantes de la banda criminal El Cártel de Tláhuac son sus nietecitos.
No me lo tomen a mal. Yo también dije, al momento de ver el video y recibir el primer impacto: “¡Qué güevos de señora! Les dio su merecido a esos malndrines” y hasta me recordó el caso de don Alejo Garza Tamez, quien hace unos quince años defendió con su vida su rancho ubicado cerca de Ciudad Victoria.
La diferencia es que don Alejo sí tenía cara de buena gente y, lo siento, doña Carlota no la tiene.
Me dirá alguno de mis dos o tres lectores: “Bueno, Pegaso. Tú no cantas mal las rancheras”. Y sí, tendría toda la razón adentro, nomás que yo detesto todo tipo de violencia, me chocan los corridos tumbados, aborrezco las narcopelículas y todo lo que está alrededor de esa subcultura.
Lo feo, creo, me viene de las malpasadas y los corajes, porque mi padre era un galán y mi mamá, una belleza.
¡Pero doña Carlota…!
Los memes no me dejarán mentir. Hubo quienes la apoyaron y aplaudieron la defensa de su hogar, otro le compuso un corrido, algunos aplicaron el filtro para convertirla en anime y hubo quien la llamó “la abuelita sicaria”.
Lo último que vi de esa producción masiva de “memes” fue la efigie de la anciana empuñando una pistola pavorosa con el título de la película: “Mi abuela es un peligro 3” y otra de la portada del Libro Vaquero que dice: “La abuela vengadora”.
En uno de tantos mensajes sobre el tema, aparece un individuo joven, de camiseta blanca, gorra negra, una pistola tipo escuadra en la mano izquierda, otra en la cintura y en la mano derecha un pavoroso cuerno de chivo o algo semejante, luciéndose en sus redes sociales.
Complementa el “meme” la imagen de doña Carlota disparando su pistola y todo eso, con el comentario: “Güey imagínate posar tan felón con tus pistolas y que al final te de cuello una viejita con artritis, jajaja”.
Ese tipo es al que se supone que doña Carlota le dio tronco y que creo que en estos momentos debe estar retorciéndose en lo más profundo del averno por ojete e hijo de la chingada. (Perdonen mis dos o tres lectores las malas palabras, pero hay situaciones que realmente me encaboronan. Si les ofenden tales exabruptos, solo lean hasta donde dice: …debe estar retorciéndose en lo más profundo del averno…)
La cara de esta mujer quedó plasmada para siempre. Tal vez yo esté equivocado ya final de cuentas resulta ser una dulce y angelical viejecita dedicada a las labores del hogar y al cuidado de sus nietos. Si es así, pido una disculpa pública, y si quiere, voy hasta Chalco hincado de rodillas para pedirle perdón y besarle los juanetes.
Viene la frase estilo Pegaso, cortesía de Galileo Galilei: “No obstante, posee movimiento”. (Y sin embargo, se mueve).
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