Friday, January 30, 2026

Al Vuelo-Arena

Por Pegaso
El senador de MORENA Frenández Norroña y el priísta Alito Moreno se están dando hasta con la cubeta.
No pasa un día sin que se agarren en las redes sociales con un florido vocabulario, más propio de carretoneros que de políticos de altos vuelos.
Yo, Pegaso, les propongo a los dos que amarren su lengua viperina y pasen a la acción. Me recuerdan a aquel meme de dos perros ladrándose fieramente uno enfrente del otro, separados solo por una puerta de reja. En cuanto el dueño abre la reja, cesan los gruñidos y ladridos. Vuelve a cerrar la puerta y nuevamente los cánidos se trenzan en feroz reyerta.
Vamos haciendo un encuentro real. Escojan qué tipo de combate quieren.
Puede ser esgrima, duelo con pistola, artes marciales mixtas, lucha libre o canicas.
Lo importante es que estén frente a frente y se partan la madre sin tanta saliva, sin tanto ladrido y gruñido de por medio, como los perros de la puerta.
Podemos armar el escenario. Se anunciaría como El Encuentro del Siglo.
Si nos vamos a la lucha libre, el presentador empezaría más o menos así: “Respetable público, en esta esquinaaaa, con 85 kilos 500 gramos, el rudo de rudos, Frenández Norroñaaaaaa.  Y en esta otra, con 92 kilos 300 gramos, el no menos bruto y bestial Alito Morenoooooo”.
El réferi los llama al centro del cuadrilátero, los catea para ver si no traen objetos prohibidos por la Federación Mexicana de Lucha Libre y les dice que no se valen golpes a los bajos, piquetes de ojos y sacada de lengua.
Y empieza el primer round.
Alito Moreno se lanza sobre Frenández Norroña, se trenzan en un abrazo descomunal. Frenández Norroña logra zafarse y enseguida toma del cuello a su rival, se impulsa y lo manda a la lona.
Alito se retuerce como tlaconete. Norroña aprovecha el momento y se sube hasta la tercera cuerda para aventarse inmediatamente después hacia la humanidad del priísta. Sin embargo, en el último momento, este logra quitarse y Norroña cae de panza en la lona.
Alito se acerca a las piernas de su enemigo y le aplica una llave de tirante con medio cangrejo que le saca un grito de dolor. Pero Norroña aún no está vencido. Sacando fuerzas de no sé donde, le aplica una tapatía y después una hurracarrana y los chairos del público enloquecen.
Termina el primer roud, con triunfo para Norroña.
En el segundo round, entra un Alito más motivado, después de hablar con sus mánagers. Toma de la mano a Norroña y lo impulsa hacia las cuerdas, para después impactar en el tórax y llevarlo al piso.
Ambos luchan a nivel de la lona, pero ninguno logra sujetar firmemente el cuello del oponente. En un esfuerzo sobrehumano, Alito aplica una doble Nelson y Norroña no tiene más remedio que rendirse.
En el tercer roun del encuentro, los fifíes le echan porras a su campeón, Alito, pero los chairos no se quedan atrás e inflaman de valor a Norroña.
Nuevamente el contacto entre los sudorosos cuerpos, se jalan, se tuercen, vuelan de una cuerda a otra y la arena enloquece ante tan gallardos y poderosos gladiadores.
Al final, el árbitro decreta un justo empate y regresan a sus curules para seguir escupiendo víboras y turicatas, uno en contra del otro. Ni modo.
Venga el refrán estilo Pegasiux: “A la población, ogaza y espectáculo circense”. (Al pueblo pan y circo).
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