Por Pegaso
¿Por qué México no le puede entrar con todo contra las mafias y El Salvador sí pudo?
Muchos consideran que no existe punto de comparación. Mientras que el país centroamericano tiene una población de 6 millones, 397,226 habitantes y una extensión de 21,041 kilómetros cuadrados, México tiene un millón, 964,375 kilómetros cuadrados, es decir, cabría 93 veces en nuestro país.
La población de México es de 126,014,024 (Censo del 2020), o sea, 20 veces más que la de El Salvador.
Allá bastó una carcelota para mantener entambados a tantos malandros de los Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18.
Aquí tendrían que cercar todo un Estado para poder meter a todos, desde marucheros, halcones, punteros, sicarios, jefes de zona y capos, incluyendo a las madres y padres solapadores, políticos corruptos, empresarios lavadores de dinero, etcétera, etcétera, etcétera.
Duele, pero es verdad. Una buena parte de nuestras clases bajas son miembros de la estructura criminal. Desde chiquillos forman parte de la cantera de “talentos” que más adelante serán reclutados.
En una medición que realizaron estudiantes y maestros de la UAT Aztlán, de la carrera de Criminología, la mayoría de los niños encuestados de cuarto a sexto año manifestaron una preferencia por grupos como El Komander y K-Paz de la Sierra, intérpretes de narcocorridos.
También se les mostraron diversos vehículos y prefirieron las camionetas Tahoe, muy usadas por los criminales y dijeron que les gustaban más las armas tipo AK-47.
Eventualmente sabemos que, incluso, jóvenes clasemedieros caen en las redes de organizaciones que les ofrecen trabajos bien remunerados pero que a final de cuentas es una forma de reclutamiento del crimen organizado.
Tienen razón los que dicen que no hay punto de comparación. Aquí la mayoría tiene algún grado de relación con alguien que anda en malos pasos, así que se tendrían que meter a millones y millones de personas al tambo si es que queremos una limpia total.
Pero con un ejército de apenas 378 mil elementos, las fuerzas armadas del país se ven ampliamente superadas en número.
El Salvador es un país pequeño en el que se pudo establecer un Régimen de Excepción para luchar contra la delincuencia.
En México eso resulta casi imposible, porque, a diferencia de lo que dice el Himno Nacional: “Un soldado en cada hijo te dio”, pareciera que se ha modificado y ahora dice: “Un malandro en cada hijo te dio”.
Y no exagero. En cierta ocasión fui a tomar fotos al río por una creciente. En eso estaba, cuando uno de los dos chiquillos de no más de diez años que estaban en un columpio empezó a gritar: “¡Le están tomando fotos al río!”
No quise quedarme a saber el motivo de ese grito. Tomé mi auto y salí a toda prisa del lugar.
Parece ser que todavía pasaremos muchos, muchos años más tal como estamos.
Así es como quiere estar la mayoría. La mayoría del pueblo bueno y sabio.
Viene el refrán estilo Pegaso: “A excelente discernidor, escasos argumentos”. (Al buen entendedor, pocas palabras).

