Tuesday, January 6, 2026

AL VUELO-Dictadura

Por Pegaso
No sé ustedes, mis dos o tres lectores, pero para mí, ninguna dictadura es buena.
La palabra Comunismo (o Socialismo, que casi son la misma cosa) suelen definirse como Dictadura del Proletariado.
Lo malo es que de entre todos, solo un grupito es el que detenta el poder y estos se empiezan a corromper porque nunca han tenido nada. En cuanto ven aquel jugoso botín que está a su disposición, se avientan a nadar sobre él, como Rico Mac Pato en su alberca de dinero. Y luego se olvidan de lo que tanto han criticado.
Un sistema realmente comunista o socialista, también llamado de izquierda, debería ser aquel que permita una rotación permanente y efectiva, donde no solo un individuo o un grupo esté en el gobierno, sino que todos los habitantes de un país puedan gobernar de manera alternativa.
Eso sí sería algo bueno de verse.
La Democracia, por otro lado, es el Gobierno del Pueblo.
Este sistema político adolece de los mismos problemas que el Comunismo, porque lo manejan personas ambiciosas y sedientas de poder.
Aquí, se supone, es el pueblo el que decide quién lo va a gobernar, pero es muy difícil que llegue un buen gobernante porque siempre hay forma de manipular las elecciones a favor de aquel que tiene más poder económico o el que está en el gobierno.
El fundamento de los sistemas políticos, trátese del que se trate, es obtener el mayor beneficio posible para la gente. Lo que sucede es que cada uno lo hace a su manera, y así:
Capitalismo: Es el sistema económico basado en la propiedad privada de los medios de producción y la libertad de mercado.
Socialismo: Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de riqueza.
Cuando un sistema capitalista decae en un gobierno totalitario, se llama Tiranía, como en el caso actual de los Estados Unidos, con Donald Trump.
Si se trata de un sistema socialista, entonces se le llama Dictadura.
A final de cuentas, son la misma cosa: Llegaron al poder en nombre del pueblo y luego se le voltean a ese mismo pueblo argumentando que es para su propio beneficio.
Deberíamos hacerle como en Malasia. En Malasia hay un sistema monárquico. Pero resulta que el país está dividido en sultanatos. Cada determinados años, el rey que gobierna es sustituido por alguno de los demás sultanes y regresa a gobernar su propio territorio. De esa manera se van rotando sin que exista algún conflicto en este tipo de gobierno.
Por el lado opuesto, tenemos al dictadorzuelo de Corea del Norte Kim Jong.un. Él y su familia han estado en el poder desde hace muchas décadas, y no piensan soltarlo pronto.
Es muy conocido que nadie puede salir ni entrar a Corea del Norte, las personas son muy infelices y se rinde un exagerado culto a la personalidad del líder.
Cada casa debe tener un altar del mofletudo y rechoncho gobernante. Si lo quitan, se van derechito a la cárcel o pueden ser fusilados. La radio suena todo el día con mensajes repetitivos sobre las bondades del régimen. Si lo apagas, van por ti. Si te tapas los oídos, van por ti. Si le pones una almohada encima, van por ti.
En Cuba, la situación no es muy diferente. La gente no tiene electricidad en sus casas la mayoría del tiempo, batallan para conseguir un mendrugo de pan, no pueden usar Internet o éste es muy lento, difícilmente pueden huir, ya que no cuentan con dinero, o cuando lo hacen, deben hacerlo en balsa. Son dichosos cuando logran llegar a Miami o a México, y generalmente, se asombran cuando entran a cualquier pinchurriento Oxxo o Soriana, al ver tanta variedad de productos que nunca en su vida habían visto juntos.
En resumen: Los sistemas políticos son buenos, los que se corrompen y caen en tiranías son los hombres que los manejan.
Viene el refrán estilo Pegaso, cortesía de Calderón de la Barca: “Manténgame yo en temperatura cálida y desterníllese el populacho”. (Ande yo caliente y ríase la gente).
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