Wednesday, February 11, 2026

AL VUELO-Disciplina

Por Pegaso
Justamente estoy leyendo una carta que se hizo viral, donde un chaval de preparatoria se queja amargamente, en una carta dirigida al Gobernador del Estado que en su escuela no lo dejan entrar por el corte de pelo que trae.
En el manuscrito agrega que no es solo su caso, sino que hay más de 40 alumnos que tampoco pudieron ingresar al plantel debido a lo mismo.
La polémica se armó porque su argumento es que ha cumplido con todos los requisitos académicos y de conducta, además de que un corte de cabello no afecta su rendimiento académico.
Y en esencia, tiene razón, pero se ha olvidado de un concepto muy importante: La disciplina.
No. Un peinado no influye en su aprovechamiento. Puede traer rastas y ser el alumno más aplicado.
Puede arreglarse el cabello al estilo de Los Luises, de Dora la Exploradora, o calvo, como La Roca y Vin Diesel, con chuchuluco a la Donald Trump o como sea, pero si en el reglamento escolar se pide un determinado corte, la orden se debe acatar.
Eso ha sido siempre en todas las escuelas y en todas las épocas. Me tocó a mí. Le tocó al padre del joven inconforme que pide la intervención del Gobernador y le seguirá tocando a las nuevas generaciones.
El uso del uniforme escolar y el corte reglamentario son necesarios para evitar ciertos comportamientos discriminatorios y fomentar la disciplina.
Según el reglamento de la mayoría de las escuelas, aparte del uniforme y el corte de cabello, el estudiante debe asistir a clases con zapatos negros y calcetas blancas, en el caso de las chicas.
El largo del faldellín también está controlado y no puede subir de las rodillas. Lo que pasa es que muchas adolescentes, una vez que salen de clases o cuando se van de pinta, mañosamente se doblan la prenda a la altura de la cintura hasta que queda al tamaño de una minifalda.
Ir a la escuela con el peinado de moda, o sea, como el del berreante (no cantante) “Peso Pluma”, le otorga al muchacho una aureola de rebeldía y le da un sentido de pertenencia a la subcultura del narco.
De alguna manera, cuando permitimos que nuestros jóvenes imiten a ese tipo de payasos les estamos dando rienda suelta para que, a corto o mediano plazo, se inmiscuyan o relacionen con delincuentes.
No obedecer las reglas escolares es lo mismo que no acatar las leyes de la sociedad.
Si desde chicos aprenden a hacer lo que les da su regalada gana, ¿qué se puede esperar de adultos?
No es malo defender nuestro punto de vista, siempre y cuando sea justo.
Los reglamentos escolares se pusieron precisamente para mantener el orden, la disciplina y la justicia dentro de los planteles. El Director, la Junta Directiva, la Sociedad de Padres de Familia e incluso, el Consejo Estudiantil de cada escuela deben estar de acuerdo en que este tipo de medidas forman parte de la formación del educando.
“Considero que esta decisión es injusta y discriminatoria, ya que mi corte de cabello no afecta mi rendimiento académico”-dice, en letra manuscrita.
En la carta, a pesar de que la escritura se ve ordenada y legible, con una redacción más propia de una persona adulta, se notan tres errores ortográficos.
Si el chavo la escribió, seguramente no es una chucha cuerera en Ortografía, y posiblemente en su casa no le enseñaron ningún tipo de disciplina.
Mal por sus padres.
El refrán estilo Pegaso dice así: “Vegetal arbóreo que se desarrolla de manera sesgada, nunca encarrilará su tallo”. (Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza).
#PegasiuxDePetatiux
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