Por Pegaso
No se me alebresten, incróspitos neoliberales, fifíes y gurúes de la extrema derecha. Quieran o no quieran, hagan lo que hagan, Andy será candidato a la Presidencia de la República en el 2030 para construir el Tercer Piso de la Cuarta Transtornación.
No hay forma que no ocurra eso. A pesar de que los gringos le quitaron la visa, a pesar de las sospechas de malos negocios en el Tren Maya y otros grandes proyectos gubernamentales, a pesar de las acusaciones de tener amigos delincuentes, nada le van a hacer.
Mientras les siga llegando a los más de trece millones de viejitos y más de 15 millones de ninis el pago bimestral, no habrá poder en el mundo, así venga el mismísimo Satanás a tratar de frenar sus aspiraciones, Andy estará en la boleta para la elección presidencial.
Hay un blindaje completo y perfecto. Yo he dicho en múltiples ocasiones: Pueden matar a una persona frente a palacio municipal, con grabación incluida, y ellos saldrán más limpios que un recién nacido.
Por el contrario, saldrán fortalecidos, porque la narrativa que prevalece es siempre de los que manejan las almas y conciencias de las grandes mayorías: “No es que Fulano lo haya matado, es que el difuntito se puso debajo de las llantas del carro. Pero además, eso técnicamente no es una muerte, es solamente que dejó este plano terrenal”.
Algo así por el estilo. Y la gente a la que le llega la lanita, lo creerá y reaccionará con furia si alguien sugiere algo diferente.
Por lo que me atrevo a suponer que Andy sí será el candidato del pueblo, el elegido para que continúe con el legado de su señor padre.
Ese amor filial que siempre se ha manifestado en cualquier ámbito, incluyendo en el de la política.
Pero me acuerdo de aquellos memorables capítulos del programa “Los Polivoces” (Los Polivoces, por su título original en español. Transmitido de 1971 a 1976. Director: Guillermo Núñez de Cáceres. Protagonistas: Enrique Cuenca, Eduardo Manzano, Zamorita y Amparito Arozamena).
Doña Naborita, una viejecita encorvada, vestida casi con harapos, tiene un hijo llamado Gordolfo Gelatino. Éste se cree un galanazo, viste con ropa de las mejores marcas y usa perfumes caros, mientras su cabecita de algodón se parte el lomo para lavar y planchar ropa ajena.
“¡Hijazo de mi vidaza!”-le dice a su retoño cuando lo ve llegar.
Y Gordolfo contesta: “¡Ahí, madre. Ahí!”
Así que, todo aquel individuo que mamó de los gobiernos neoliberales, todos aquellos que están en la lista negra, quienes se han aliado con el gobierno intervencionista de Gringolandia, vayan empacando sus tiliches porque viene la 4T reforzada y galvanizada.
En septiembre de este año dará inicio el proceso electoral 2026-2027, donde estarán en juego 17 gubernaturas, 16 alcaldías de la Ciudad de México, 500 diputaciones federales (300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional), las diputaciones locales en 31 congresos y más de 2,400 ayuntamientos.
Eso será apenas el preámbulo de lo que será el 2030, donde la cereza del pastel será, precisamente, la candidatura de Andy.
Apenas hace algunos meses, la figura más destacada de MORENA para la Presidencia de la República, era Omar García Harfuch, un tipo galán, hijo de una afamada actriz, con magnífico gusto en el vestir y una personalidad de macho alfa.
Pero de pronto, fue desplazado por Andy, quien ahorita ronda el 70% de las intenciones con miras al 2030. Y el tema de la visa solo lo ha fortalecido más, porque ha entrado al imaginario colectivo como un adalid en la defensa de la soberanía nacional, un símbolo que representa los sentimientos más sublimes de la mexicanidad.
¡Ni para dónde os hagáis, fifíes y neoliberales de mierda!
Concluyo mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “Es más valioso malvado por afamado que bonachón por escudriñar”. (Más vale malo por conocido que bueno por conocer).

