Saturday, August 30, 2025

AL VUELO-Merecido

Por Pegaso
¿Ven? No soy yo. Es el Pueblo Bueno y Sabio el que hizo héroe al priísta Alito Moreno después de la tunda que le arrimó al lenguaraz expetista y ahora morenista Norroña.
Vean. Hay miles de memes. El de la momia está chingón. Hasta un corrido tiene ya el incidente que ocurrió en la Cámara de Senadores.
Durante un largo tiempo Norroña fue el coco de priístas y panistas. Desde una muy cómoda oposición, su afilada lengua lanzaba víboras y tepocatas a diestra y siniestra.
Se le considera, o se le consideró, el izquierdista más radical del país. Un tipo bien preparado en las lides políticas que, en cierta manera, coadyuvó para la llegada de la Cuarta Transtornación al país en el 2018.
Pero como no es lo mismo ser borracho que cantinero, cuando llegó al poder enloqueció. Se sintió cagado por los dioses y, ensoberbecido, empezó a golpear a sus opositores con todo el poder del Estado. A eso se le llama fascismo. El uso de las fasces del poder para arredrar a los que no están de acuerdo con la forma de gobernar.
¿Qué calificativos le han puesto a Norroña a lo largo de su atrabancada y venenosa trayectoria política?
Por orden alfabético: Antipático, apestoso, baboso, barrabás, bárbaro, bellaco, borracho, borrico, botarate, burdo, canalla, caraculo, cínico, cobarde, corruptazo, cretino,  desagradable, desgarbado, déspota, energúmeno, fantoche, fariseo, fascista, felón, fodongo,  gandalla, gandul, gaznápiro, haragán, huevón, indecente, inútil, irrisorio, lamehuevos, machista, majadero, malparido, mamarracho, mamón, méndigo, mequetrefe, miserable, palurdo, pelagatos, pérfido, perverso, petimetre, piojoso, pitañoso, roñoso, servil, simulador, sonso, tunante, vago, zángano, zarrapastroso, zopenco y mil moquetes más que se ha ganado a pulso.
“Norroña es pueblo”-dicen los que aún lo defienden. Sí y no. Sí, si pensamos que la gente de los estratos socioeconómicos más bajos, en promedio, es todo lo que ya se dijo arriba. No, porque no todos nos vemos reflejados en ese espejo.
Ya ven. Cuando no tenía en qué caerse muerto, se le llenaba la boca repitiendo lo que decía el ex pejidente para que todos viviéramos en pobreza franciscana.
“A los pobres no los asaltan”-decían. Y con esto pretendieron acabar con el aspiracionismo de millones de mexicanos que sí desean superarse y acceder a un mejor nivel de vida con su esfuerzo.
Pero cuando Norroña empezó a ver las delicias del presupuesto, entonces la recomendación de la justa medianía y la pobreza franciscana pasaron al olvido, empezó a viajar por el mundo, a comer en los mejores restaurantes y a comprarse propiedades de millones de pesos.
A ver. Si la casita de 12 millones que compró a crédito tiene que pagarla en un plazo de 20 años a un promedio de 110 mil pesos mensuales y gana 120 mil pesos como senador, apenas le sobrarán 10 mil pesos para sus gastos del mes.
¡Ahhhh! Pero tiene otros ingresos.
Sí, pero aún así no cuadran las cifras, según la periodista Azucena Uresti, quien se ha dado unos agarrones con el gañán, convertido ahora en el hazmerreír de México y del mundo.
Actualmente tiene 65 años, así que terminará de pagar su residencia a los 85 años, si es que sigue gozando de las mismas percepciones para entonces, ya que es de suponer que seguirá en la polaca por el resto de su inútil existencia. Fue diputado federal en el 2009, en el 2018 y en el 2021 y ahora Senador de la República.
Recién le acaban de dar su despedida como Presidente de la Cámara Alta con unas cachetadas guajoloteras y terminará como uno de los más odiados líderes congresales del país.
En un reciente episodio, obligó a un ciudadano que lo increpó a que fuera al Senado a disculparse públicamente, lo que generó el rechazo unánime de la sociedad mexicana.
Sin más por el momento, concluyo mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “El vertebrado acuático por la oquedad oral perece”. (El pez por la boca muere).
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