Por Pegaso
Hoy empezaron a circular avisos no oficiales, comentarios y versiones en el sentido de que ya son 53 países los que recomiendan a sus ciudadanos que se preparen con provisiones de emergencia ante alguna eventualidad.
La gente empieza a caer en pánico. Hasta hace unos días, naciones europeas y asiáticas que estarían involucradas directamente en una eventual Tercera Guerra Mundial estaban haciendo preparativos y diciendo a sus habitantes que se prepararan con suficientes alimentos, agua, medicamento e insumos para un período de al menos 72 horas.
Sin dar fuentes concretas, muchos sitios mexicanos empezaron a difundir ideas semejantes, porque en la lista ya se incluye a México.
Según estos avisos, 29 países de Europa, 9 de América, 12 de Asia y 3 de Oceanía ya lo están haciendo. Ya están preparando a sus ciudadanos para un escenario de guerra.
Tal vez para no acabar de asustar a la raza, aseguran que no necesariamente tiene que ser por un conflicto mundial, sino que el gobierno mexicano aconseja tener a la mano un paquete básico de supervivencia para casos de clima extremo o ataques cibernéticos.
En primer lugar, México es un país con tradición pacifista. Si el Gobierno no quiere ni siquiera matar narcos porque dice que también son seres humanos, ¿creen ustedes que van a ir a matar gente a otros lugares del mundo?
Por otro lado, sonaría hasta a burla decirle a todo la gente que tenga provisiones de emergencia, porque la mayor parte de la población vive al día.
Y los que pudieran ir a las tiendas a comprar, los de clase media, media alta y alta, acabarían en un dos por tres acaparando toda la mercancía de las tiendas.
En cierta ocasión, luego de la gran devaluación de 1994, el entonces gobernador de Tamaulipas, Manuel Cumbiazos Lerma vino a un evento a Reynosa.
El evento se desarrolló en lo que hoy es el Casino Internacional. Ahí, Cumbiazos Lerma, muy serio, contrario a su carácter jovial y extrovertido de siempre, daba consejos a los tamaulipecos para que no cayeran en pánico ante los graves problemas económicos que se nos venían encima.
Decía, citando una fábula hindú como ejemplo: “Había una vez un sabio que se fue a vivir bajo la sombra de un árbol, a un lado del camino que llevaba al pueblo. Por la mañana, mientras estaba meditando, pasó el espíritu de La Peste.
El sabio le preguntó: Peste, ¿a dónde vas?
Y La Peste le contestó: Voy al pueblo a matar a cien personas.
Y La peste siguió su camino, rumbo a las caserías que se veían a lo lejos.
El sabio siguió meditando durante varias horas. Por la tarde, vio venir a un campesino con sus cosas cargadas en una carreta, y detrás de él venían más, y más, y más personas, todas con el semblante desencajado.
-¿A dónde os dirigís?-preguntó a uno de los desdichados.
-Nos vamos del pueblo, porque llegó La Peste y ya mató a miles de personas.
La columna de fugitivos se perdió a lo lejos. Más noche, pasó de regreso La Peste, y el sabio, desconcertado, le preguntó:
-Peste, ¿por qué me mentiste? Dijiste que ibas al pueblo a matar a solo 100 personas, pero los buenos aldeanos me aseguran que ya han muerto miles.
Y La Peste le contestó: “Yo solo maté a cien. El miedo mató a los demás”.
Y colorín, colorado.
Si las amenazas -que ciertamente son muy reales- no nos llegan a matar, lo hará el miedo. Ténganlo por seguro.
Y termino con el refrán estilo Pegaso: “Abstente de mostrar cobardía de manera similar a como Judas te orinó”. (No temas como Judas temió).

