Friday, January 23, 2026

AL VUELO-Sangre

Por Pegaso
Miren cómo es la naturaleza humana: Nos gusta la sangre, el escándalo, el morbo.
Ayer hice un experimentillo en Facebook: Publiqué la foto de Nayib Bukele con su esposa, de rodillas, pidiendo a Dios sabiduría para seguir tomando buenas decisiones en su gobierno.
Mi comentario fue: “Para tomar buenas decisiones no es necesario hacer esas payasadas”, y la cantidad de visitas se disparó hasta 2,900, cuando en mis notas periodísticas el número de normalmente es de unas 500 a 700.
Es decir, solo nos interesa la información cuando va revestida de escándalo.
Cuando alguien pone con letras mayúsculas y muchos emoticones de explosivos o estrellitas, o algo que atraiga el morbo, las visitas se multiplican.
Si la misma información va con letras normales, como cualquier nota periodística, se ignora, aún cuando se trate de datos duros.
Moraleja: Hay que darle circo al lector.
Y eso fue lo que hice. Moví sus emociones porque sabía que la gran mayoría de los usuarios de Facebook son sumamente religiosos.
Por cierto, ya algunos sacerdotes están diciendo que el diezmo que dan los feligreses es insuficiente y gestionan que ahora entreguen el 50% de sus salarios a la Iglesia.
Un amigo muy apreciado me decía que en México ya es necesario dejar atrás el pensamiento de Juárez y Lerdo de Tejada sobre el Estado laico y abrir la participación política a los integrantes del clero.
Que un cura pueda postularse a diputado, senador y ¿por qué no? a la Presidencia de la República, cosa que actualmente está prohibido.
No lo sé. Yo no estaría de acuerdo con algo así, porque correríamos el riesgo de convertirnos en un Estado fundamentalista, como muchos países musulmanes, donde la Ley y la Religión son lo mismo.
Definitivamente, la religión es algo necesario porque permite mantener el control de las masas, pero cuando se vuelve fanatismo se vulneran los derechos humanos de los demás.
Como decía aquel famoso comercial: “Nada con exceso, todo con medida”, así que en cierta forma, es recomendable que haya creencias. Eso mantiene ocupada la mente de la gente: A los pobres les da esperanza y a los ricos, un pretexto para lavar su cochambrosa conciencia.
Yo admiro a Bukele (que me perdone por utilizarlo en mi experimento). Es más, México necesita un Bukele. Ya quisiéramos tener un Bukele en nuestro país. Al que se perfilaba para serlo, lo asesinaron.
Por todo lo anterior, agradezco mucho a las personas que vieron el mensaje, a los que opinaron, a los que me insultaron y a los que defendieron su fe con ahínco. Esa es la esencia de la libertad de expresión.
Como decía Voltaire: “No estaré de acuerdo contigo, pero defenderé hasta la muerte el derecho que tienes de decirlo”.
Entonces, ya saben. La receta secreta para hacer que su contenido en las redes sociales mutiplique el número de visitas y reacciones es este: Póngale mucho morbo, escándalo, sensacionalismo y amarillismo, incluya emoticones bien perros y preséntelo como información de último momento.
De nada.
Viene el refrán estilo Pegaso: “Descríbeme una de individuos rudos del Lejano Oeste”. (Cuéntame una de vaqueros).
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