Tuesday, October 13, 2026
HomeCATEGORIAS DE SECCIONESColumnasCOINCIDENCIAS/Omar Reyes    +El PAN empieza a acomodar aspiraciones

COINCIDENCIAS/Omar Reyes    +El PAN empieza a acomodar aspiraciones

En el PAN de Tamaulipas, el reparto de candidaturas empieza a tomar forma; el objetivo es evitar desgastes con una competencia interna y no exponer innecesariamente a los que sí queden como candidatos.

Aunque faltan las decisiones formales y que se lleguen los “tiempos”, la lectura política apunta hacia una apuesta, digamos, “segura”: el recuperar terreno con nombres que tengan presencia propia, porque las siglas por sí solas no son suficientes.

Tampico es el centro de esa operación. El escenario que toma forma coloca a Chucho Nader de regreso en la disputa por la presidencia municipal; dicen las lenguas viperinas que acompañado por Pepe Schekaibán y Mon Marón en las candidaturas legislativas local y federal. La lógica es clara: reunir en una misma fórmula los activos electorales del panismo porteño.

Schekaibán ya confirmó públicamente que pretende aparecer en la boleta de 2027, aunque dejó abierto el cargo y vinculó su definición con las decisiones del partido y el futuro político de Nader. Es una señal de que la mancuerna sigue vigente, aun cuando todavía no se anuncia el reparto.

Chucho sería la pieza que ordenaría el resto, porque su regreso permitiría al PAN competir desde el recuerdo de una administración que conserva valor político, porque sí dio buenos resultados, y obligaría a Morena a defender lo que les queda de “gestión municipal”.

Para Mónica Villarreal, ese sería el verdadero examen, porque ser hermana del gobernador puede facilitar el acompañamiento político, pero no la blinda de la evaluación de quienes viven en Tampico y que cada día ven decaer más el puerto, descuidando lo que Chucho construyó a base de orden, responsabilidad y visión.

Es claro que el apellido Villarreal Anaya abre puertas, pero conservar una alcaldía exige que los ciudadanos encuentren razones para volver a votar por quien la gobierna, y hoy la mayoría no las tiene; la mayoría no quiere a Mónica, y eso lo dice la gente de a pie, pero también la gente que anda en camionetones y mueve la economía del puerto jaibo.

La apuesta panista parte de que Chucho Nader puede superar fácilmente a los perfiles de Morena, incluida la actual alcaldesa, a la apedreada Olga Sosa y a la ilusionada Úrsula Salazar.

Lo que sí puede plantearse desde ahora es el riesgo político que les representa el que Chucho vuelva a la boleta; Mónica tendrá que defender resultados frente a alguien cuyo paso por el Ayuntamiento sigue siendo referencia de buen gobierno.

En Ciudad Madero, Carlos Fernández Altamirano aparece como la carta alrededor de la cual podría construirse la candidatura municipal. Bajo esa lectura, su presencia y reconocimiento le darían la ventaja, pero ahí el tablero tiene más jugadores y sería prematuro confundir una posición favorable con una nominación resuelta.

Alba Verástegui Ostos permanece en la conversación; la regidora tiene participación en el Cabildo y ser la hermana de César “Truko” Verástegui, dirigente estatal del PAN, le añade peso a su presencia interna.

Claro que también está el hijo del exalcalde Guadalupe González Galván, cuyo nombre tal vez haya escuchado, Andrés González Galván; ese ya circula entre los aspirantes.

Para las diputaciones locales aparece Sergio Céspedes, mientras una parte del panismo de la urbe petrolera le busca espacio al doctor Francisco Castañeda Cruz. El médico, obviamente, ha expresado su disposición a contender donde su partido considere conveniente; la discusión será quién aporta votos, estructura y capacidad para acompañar la candidatura municipal.

Mientras que Altamira ofrece un escenario distinto. Ciro Hernández tiene una oportunidad real precisamente porque su presencia no depende exclusivamente de una posición partidista. Ha mantenido trabajo territorial y gestión social, y públicamente ha reconocido tanto su interés por participar en 2027 como invitaciones de diferentes partidos. Su ruta electoral todavía está abierta y sin color definido.

Ahí está su principal fortaleza, seguir en las colonias cuando no hay cargo que obligue, presupuesto que acompañe, ni campaña que justifique la visita. Esa continuidad puede convertirse en una ventaja frente a aspirantes que aparecen cuando comienza el reparto.

Para Armando Martínez, la sucesión pondrá a prueba cuánto capital político puede heredar, porque hasta ahora el alcalde ha impulsado lo que llaman “migaja política”, no prenden ni emocionan y deja de lado perfiles con peso como Marcelo Abundis.

Claro, primero Ciro tendrá que resolver el “vehículo”, mientras que el PAN deberá resolver con quién lo acompañaría en la diputación local, porque la escasez de cuadros competitivos evidencia el tamaño del desgaste del partido.

Ese es el retrato del panismo de la zona sur de Tamaulipas rumbo a 2027. En Tampico conserva nombres capaces de ordenar una estrategia; en Ciudad Madero necesita conciliar aspiraciones; en Altamira podría depender de un liderazgo que ha construido su presencia más allá de las siglas.

Las candidaturas pueden terminar planchadas en una mesa, pero la elección se resolverá afuera y Morena haría mal en suponer que gobernar los tres municipios equivale a tener asegurada su continuidad.

RELATED ARTICLES

Más Populares