Saturday, January 10, 2026
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COINCIDENCIAS/Omar Reyes     *”Rutas maquilladas”

En Tamaulipas hay dos conversaciones al mismo tiempo: la oficial y la real.

Mientras la oficial presume récords de 16 millones 679 mil 295 visitantes al cierre de 2025, la real, se mide en decisiones básicas: a qué hora salir para que no oscurezca, por dónde pasar que no haya tramos peligrosos, si conviene manejar mejor de noche en carretera, si es mejor ir en caravana, si paramos o no paramos aunque urja ir al baño. La real, además, trae muertos.

En el periodo navideño que va del 1 de diciembre al 5 de enero, el secretario de Salud de Tamaulipas, Vicente Joel Hernández Navarro, confirmó más de 99 accidentes, cerca de 200 personas atendidas y 30 fallecimientos.

Treinta muertos en poco más de un mes no es “mala racha”, es un patrón. Y cuando este patrón se repite, la discusión deja de ser si fue “factor humano” o “mala suerte”, la discusión se vuelve más incómoda y necesaria: ¿qué está haciendo el Estado para evitarlo y por qué no le alcanza?

Porque sí: el error humano existe —velocidad, rebases, cansancio, alcohol—, pero en Tamaulipas el error humano se vuelve más letal cuando se mezcla con lo que todos conocen y pocos quieren decir en voz alta: carreteras “olvidadas”.

Carriles estrechos, tramos sin acotamiento real, señalización deficiente, superficies que se degradan, bacheo que llega tarde y una carga pesada que atraviesa rutas donde un descuido se paga con la vida. No es una opinión aislada: el propio gobierno reconoce que hay redes carreteras que requieren conservación y que se sigue invirtiendo en rubros viales y carreteros.

Y aquí entra la coincidencia clave: cuando se habla de tragedias en carretera, el discurso suele saltar directo a “manejen con cuidado”, ok perfecto. Pero ¿quién hace cumplir el cuidado?

En plena temporada de accidentes y muertes, el secretario de Seguridad Pública, Carlos Arturo Pancardo Escudero, reconoció que Tránsito Estatal todavía no está facultado para imponer multas porque falta completar un segmento del reglamento. Dicho en corto: la corporación está operando, existe pero no funciona.

Y esto no es un tecnicismo administrativo, es una laguna en la política pública, porque una autoridad que sólo “orienta” y no sanciona termina mandando un mensaje peligroso: aquí no pasa nada. Y cuando “no pasa nada” se vuelve costumbre, la carretera se convierte en una apuesta. Una apuesta que ya cobró decenas de vidas en sólo unos días.

A esto debemos sumar la limitada capacidad de vigilancia, no se sabe cuántos elementos tiene la corporación de Tránsito Estatal que pertenece a la Guardia Estatal, con cuántas unidades vigilan las carreteras, y con tanto trajín navideño, ¿usted ha visto alguna en las carreteras?

Y no es solo que la carretera cuente la pérdida de víctimas en accidentes, también está la otra cuenta, la de la violencia.

El gobierno presume la reducción en homicidios dolosos y que estos se colocan “por debajo del promedio nacional”, pero incluso en su propio marco, la cifra existe: de octubre de 2024 a marzo de 2025 se registraron 142 homicidios en Tamaulipas, según un boletín oficial basado en estadísticas del SESNSP.

Ese dato es importante por una razón: porque desmonta la fantasía del “estado seguro” entendido como “estado sin violencia”.

La discusión real no es si bajó o subió en una gráfica; la discusión real es que la violencia sigue siendo parte del día a día, y la gente ajusta su vida a ese riesgo: rutas, horarios, paradas, gasolina, llamadas, ubicación compartida, “avísame cuando llegues”, “no te vayas tan noche”.

Y el contraste queda evidenciado cuando mientras la gente calcula por seguridad, el gobierno presume turismo. Aquí es donde el maquillaje se vuelve ofensivo.

No porque el turismo no exista —ahí están los números oficiales—, sino porque se pretende vender una postal completa con un recorte selectivo de realidad. Mientras la autoridad celebra afluencia, derrama y ocupación, en las carreteras hay muertos y el Estado reconoce que su Tránsito está incompleto para aplicar sanciones.

Ese choque no es comunicacional, es político. Porque cuando la gente escucha “récord turístico” pero ve “saldo rojo” en carretera, se rompe lo único que sostiene cualquier narrativa pública: la credibilidad.

En Tamaulipas no hace falta una campaña “bonita” con los colores institucionales aburridos, hace falta que el Estado cierre sus huecos: los del asfalto y los de la ley.

Y mientras Tránsito Estatal siga con “manos atadas”, el mensaje real en carretera seguirá siendo el peor de todos: maneje como quiera; unos van a llegar a casa, otros no.

Qué curioso

Muchos funcionarios del gabinete estatal hicieron la tarea para tener propósitos de año nuevo, ojalá Luis Gerardo Illoldi Reyes los haya hecho y ojalá uno de ellos sea ya no enemistarse con más compañeros de la estructura gubernamental.

Aunque en su corazón guarda el anhelo de ser alcalde, cada vez se aleja más del sueño por andar abriendo frentes, tratando de correr gente de la secretaría que aún opera la ex titular, pero eso se lo comparto en la próxima.

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