Friday, October 9, 2026
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Hipódromo Político/Carlos G. Cortés García

Sin lugar a dudas, el papel que está encabezando el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, tanto en lo local, como en lo nacional y en lo internacional, es muy destacado. Lo mismo se le ve en las facultades de Victoria, que de Tampico o Nuevo Laredo, que en los Estados Unidos o en Japón. Y ello pone a nuestra querida institución bajo los reflectores del mundo, lo cual enriquece a toda la comunidad universitaria de la UAT.

UAT APUESTA POR EL TALENTO: VAN MÁS DE 10 MIL CERTIFICACIONES INTERNACIONALES A LOS UNIVERSITARIOS

 En la educación superior, los discursos sobre innovación, transformación digital y preparación para el futuro, si no se toman con la suficiente seriedad, pueden quedarse solamente en buenas intenciones y no se traducirán en acciones concretas. Y en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, la apuesta parece ir en otra dirección: convertir la capacitación y la certificación de su comunidad universitaria en una política institucional con resultados medibles.

Y hay un dato que merece atención porque habla del tamaño del compromiso institucional: el Ecosistema de Microcredenciales UAT 2026 ya superó las 10 mil certificaciones internacionales obtenidas por docentes, estudiantes y personal administrativo de la Universidad. ¿Buen dato? ¡Excelente diría yo!

La cifra en este tema no es menor. Detrás de cada certificación hay una persona que decidió dedicar tiempo y esfuerzo a adquirir nuevas competencias, actualizar conocimientos y fortalecer su perfil profesional, pero también hay una institución que decidió abrir estas oportunidades de manera gratuita a su comunidad: la UAT.

Y entonces, el rector de nuestra máxima casa de estudios en Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, ha planteado que este proyecto responde a las transformaciones que vive la educación superior a nivel global. Y, en efecto, las microcredenciales están modificando la manera en que se entiende la formación profesional: ya no se trata únicamente de acumular años de estudio, sino de demostrar, mediante certificaciones concretas, qué sabe hacer una persona y las capacidades que puede acreditar. Y ahí está uno de los principales valores del modelo.

Las microcredenciales permiten, entonces, acreditar aprendizajes focalizados, fortalecer competencias específicas, facilitar la actualización disciplinar y generar evidencia verificable de las capacidades adquiridas. En un mercado laboral que cambia rápidamente, contar con herramientas para actualizar conocimientos puede representar una diferencia importante.

La UAT diseñó para este propósito un ecosistema que contempla 69 microcredenciales agrupadas en 17 tipos: 10 modalidades base y siete especializadas. Es decir, no se trata de una oferta limitada a una sola disciplina ni exclusivamente dirigida a quienes estudian determinadas carreras.

Entonces, las certificaciones base abarcan competencias digitales, tecnológicas y de productividad e incluyen alfabetización digital, ofimática, tecnologías de la información, herramientas creativas, diseño e ingeniería digital y plataformas en la nube.

Pero el abanico va más allá. Las microcredenciales especializadas incorporan áreas como desarrollo de videojuegos, redes y ciberseguridad, marketing digital, agronegocios, salud y hospitalidad, sectores que forman parte de una economía que exige perfiles cada vez más especializados y capaces de adaptarse a los cambios tecnológicos.

Y aquí aparece otro elemento que vale la pena destacar: la gratuidad.

Que la Universidad Autónoma de Tamaulipas ofrezca estas capacitaciones sin costo para maestros, estudiantes y personal administrativo, significa ampliar las posibilidades de acceso a certificaciones que, fuera de este esquema institucional, pueden representar un costo económico y una inversión de tiempo considerable.

Sin embargo, la educación superior está cambiando. Las universidades ya no solamente compiten por ofrecer planes de estudio atractivos sino que también tienen el reto de generar mecanismos permanentes de actualización para sus comunidades: El conocimiento dejó de ser una estación de llegada para convertirse en un proceso permanente.

Por eso, las más de 10 mil certificaciones internacionales alcanzadas por la UAT constituyen algo más que una cifra para colocar en un informe y ahora representan la fotografía de una comunidad universitaria activa que está incorporando nuevas herramientas y competencias.

Pero también, es ésta una señal de hacia dónde puede avanzar la Universidad Autónoma de Tamaulipas: hacia una formación más flexible, vinculada con las necesidades del entorno y capaz de reconocer aprendizajes específicos que tienen utilidad práctica.

Dámaso Anaya Alvarado ha insistido en que las microcredenciales deben dialogar con las necesidades reales del entorno. Esa idea resulta particularmente relevante en un momento en que la transformación digital está modificando prácticamente todos los campos profesionales.

Por ejemplo: un estudiante de comunicación necesita competencias digitales; un ingeniero requiere actualizarse constantemente en nuevas herramientas; un administrador debe comprender los cambios tecnológicos; un profesional de la salud enfrenta nuevas plataformas y procesos; y quienes trabajan en sectores como el agro, la industria, la hospitalidad o los servicios también necesitan mantenerse actualizados.

En otras palabras, la formación profesional ya no puede terminar sólo con la obtención de un título universitario. Y si bien es cierto que el título acredita una formación, las microcredenciales pueden demostrar que esa preparación continúa evolucionando.

Y quizá ahí se encuentre uno de los mayores aciertos del Ecosistema Microcredenciales UAT 2026: entender que la universidad del presente no solamente debe formar profesionales para incorporarse al mercado laboral, sino proporcionarles herramientas para permanecer vigentes en él. Y las 10 mil certificaciones son, entonces, un punto de partida y no necesariamente una meta final.

El verdadero desafío, entonces, será mantener el ritmo, ampliar la participación, incorporar nuevas áreas de conocimiento y conseguir que cada certificación se traduzca en mayores capacidades para estudiantes, docentes y trabajadores universitarios. Y en este proceso, la UAT ha colocado una pieza importante en ese camino. Y ahora toca seguir construyendo sobre ella.

Porque en tiempos de cambios acelerados, una universidad que apuesta por la actualización permanente de su gente está apostando, en realidad, por el futuro. Y entonces, en el caso de nuestra querida UAT, ésta está apostando por el futuro de Tamaulipas y de la zona noreste de México.

¿Y en ese proceso que papel juega el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas? Sólo imagínese Usted que, Dámaso Anaya Alvarado, ha puesto el apoyo, la pasión, la voluntad y el corazón para que la institución esté alcanzando los grandes resultados que hoy la UAT está logrando.

1. Y hablando que el viaje del rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, realizó a Japón, no cabe duda que este periplo representó mucho más que una visita protocolaria: significó colocar a la UAT en una conversación internacional sobre el futuro de la educación superior, la ciencia y la tecnología, ya que su participación en la 7.ª Cumbre de Rectores México-Japón, realizada en la Universidad de Tsukuba, reunió a representantes de 35 universidades de ambos países.

Un aspecto especialmente significativo fue que Dámaso Anaya no acudió solamente como participante, sino que fue designado moderador de una de las sesiones centrales, dedicada a infraestructura social, energías renovables y tecnología, lo que implicó que la UAT tuvo una voz activa en la articulación del diálogo entre investigadores y directivos de instituciones como la Universidad de Kioto, la Universidad de Tsukuba, CentroGeo, CIATEJ y CIATEC.

Pero además, el verdadero valor de esta participación está en los puentes que podrán construirse para estudiantes y profesores de la UAT: cooperación académica, investigación conjunta, movilidad, innovación y acceso a nuevas experiencias internacionales.

Además, la agenda abordó temas estratégicos como inteligencia artificial, robótica, energías renovables, semiconductores y emprendimiento tecnológico, áreas que pueden traducirse en nuevos proyectos y oportunidades para la comunidad universitaria tamaulipeca.

En términos institucionales, este viaje a oriente significó que la UAT busca pasar de ser una universidad con presencia regional a tener una mayor proyección dentro de las redes internacionales del conocimiento.

Y la participación del rector de la institución tamaulipeca en este encuentro, además de fortalecer los vínculos México-Japón, coloca a Tamaulipas dentro de una agenda global donde la ciencia, la tecnología y la innovación son herramientas para enfrentar los grandes desafíos del futuro. Y en todo este escenario, Tamaulipas tiene una presencia muy activa y juega un papel más que destacado.

Gracias por recibirnos. Sus comentarios son bien recibidos en nuestro correo electrónico hipodromo.politico@gmail.com. Y también estamos en Twitter @MXCarlosCortes.

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