Saturday, May 2, 2026

Al Vuelo-Lobos

Por Pegaso
Esta mañana salieron a protestar con un bloqueo sobre el bulevar Miguel Hidalgo de Reynosa y luego con una marcha, ciudadanos que exigían justicia y pedían más seguridad, tras los trágicos acontecimientos donde un trabajador petrolero fue asesinado a balazos y una joven estudiante alcanzó una bala perdida que a final de cuentas le arrebató la vida.
Unos con miedo, otros con precaución, pero todos con una gran indignación, comentaban que hace falta una movilización mucho mayor para lograr verdaderos resultados.
Una usuaria que participó en esa protesta afirmaba en Facebook que si menos de cincuenta estaban haciendo ruido, al cerrar al tráfico la avenida, ¿qué sería si fueran 100 o mil?
E invitaba a la población en general para que saliera a las calles a protestar, en concordancia con una frase que muchas veces yo he dicho en este mismo espacio: Solo hasta que nos toca pegamos el grito en el cielo y queremos que todo mundo nos apoye.
Es válido sentirse enojado por los hechos violentos que azotan a la ciudad. Lo que no se vale es responsabilizar totalmente a las autoridades.
Hay que recordar que vivimos en sociedad, una sociedad que funciona gracias a que existe un estado de derecho.
Así, la autoridad no puede hacer nada si no hay alguien que denuncie. Los delitos que se siguen de oficio, son obligación de la policía y de los ministerios públicos, pero ciertamente, no son adivinos para saber dónde van a pasar las cosas.
Es necesario que todos cooperemos para erradicar de tajo el mal.
Somos (y me incluyo), cobardes y agachones. Nos domina el miedo. Como a las ovejas del corral, donde cada noche viene el lobo y se lleva a una de ellas. Balan desesperadas, llamando la atención del granjero, pero saben bien que dentro del rebaño hay lobos disfrazados de corderos y no los denuncian por miedo.
Así, mientras sigamos en esa doble moral de exigir justicia por un lado, y por el otro, seguir bailando y cantando los narcocorridos, disfrutando de la subcultura del narco, tomándolos como modelo de vida a seguir y permitiendo que se escondan entre nosotros, todo va a seguir igual.
Ayer mismo, el alcalde Carlos Peña Ortiz decía que son reiteradas las ocasiones en que ha levantado la voz en las reuniones de la Mesa de Seguridad para pedir que se actúe contra el cobro ilegal de piso y las extorsiones por parte del crimen organizado, pero las palabras se pierden y el problema se ignora.
Al menos durante el último año, el edil, en sus discursos en las colonias, escuelas y grupos de la sociedad civil, pide a la población que denuncien, aunque sea de manera anónima para que las autoridades puedan actuar.
Denunciar, en lugar de balar inútilmente desde la seguridad del rebaño sería lo más sano, si no nos dominara el miedo.
En las redes sociales se generó un debate sobre si ya podemos calificar lo que ocurre en Reynosa y en el resto de México como terrorismo, tal como lo llama ahora el Gobierno de Estados Unidos.
Algunos, como el contador Olvera, no están de acuerdo porque dice que los calificativos de Trump son contagiosos.
Pero ahí están los hechos. Si matar, descabezar, desaparecer, descuartizar, quemar y balacear no son actos terroristas, no sé cómo se pueden llamar.
¿Espera tal vez el contador que haya bombas estallando por todas partes para irse a refugiar debajo de la cama y reconocer lo que ya es innegable?
En un municipio de Guerrero la gente se armó de palos y piedras para luchar contra sus lobos.
Aquí aún estamos esperando que las autoridades actúen. ¡Ilusos que somos!
Viene el refrán estilo Pegaso: “Tu identidad es la de un cuadrúpedo canino de la familia Lupus ataviado con vellón de ovino”. (Eres un lobo con piel de oveja).
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